Cartas al director: Ahora va resultar que nadie sabía nada y nadie es responsable

Pedro Luis Pérez Palomar

Portavoz Grupo Municipal CHA. Ayuntamiento de Jaca

Es bueno recordar que Aramón es una empresa pública, cuyo capital esta conformado al 50% entre El Gobierno de Aragón e Ibercaja y por lo tanto estos dos socios son corresponsables de las decisiones tomadas.

No queremos analizar las contingencias que impiden según Aramón invertir en el Valle del Aragón, queremos exigir al Gobierno de Aragón de una vez por todas que deje de marginar a este Valle y que se comprometa a realizar las inversiones necesarias para una modernización de las estaciones de esquí con respeto máximo del medio ambiente, pero también por los regadíos sociales o los polígonos industriales.

De todos es conocido que la gestación y desarrollo posterior de Aramón ha tenido un devenir nada desprendido, su apuesta por nuestras montañas ha estado siempre condicionada a un desarrollo urbanístico parejo y la mayoría de las veces poco o nada respetuoso con el medio y con lo que hoy es una apuesta con visión de futuro, no con unos beneficios rápidos y coyunturales.

La situación económica actual ha desenmascarado las diversas “burbujas” en las que estaba basado el desarrollo de nuestro litoral costero e igualmente por donde iban los derroteros de la apuesta de Aramón, es decir una vez mas, del Gobierno de Aragón e Ibercaja, de desarrollos urbanísticos agresivos y nada respetuosos con nuestras montañas que tan solo iban a proporcionar beneficios rápidos aunque quedara definitivamente hipotecado el futuro de generaciones venideras.

Ha llegado, pues, el momento de que los numerosos políticos, diputados en Cortes, parlamentarios aragoneses, alcaldes, consejeros y presidentes comarcales que han hecho de la política su profesión, se ganen el sueldo y exijan en las diversas instituciones que el Gobierno de Aragón apueste definitivamente por invertir en el Valle del Aragón, que no miren para otro lado, que este Gobierno es responsable de los agravios comparativos con nuestros vecinos, que cada palo aguante su vela.

No hay que ser muy diestro para interpretar el proceso que ha llevado a las estaciones del Valle del Aragón a mantener un status diferente a las del Valle de Tena. Astún y Candanchú, aunque ubicadas en terreno público están gestionadas por sociedades anónimas, por lo que Aramón (entidad pública que representa los intereses de todos los aragoneses) no puede ni debe de realizar inversiones hasta que éstas no reviertan sus derechos negociando la entrega “saneada” .

La solución pasa inevitablemente por que el Gobierno de Aragón "rescate" las concesiones de las instalaciones de Astún y Candanchú. Esto obliga a realizar algunos ajustes imprescindibles: participación de los Ayuntamientos en el capital de las estaciones, control de las contrataciones y concesiones de servicios en las mismas, ventajas para los vecinos, prioridad y preferencia en las inversiones de modernización.... Es evidente que mientras la propiedad de las estaciones no sea pública el Gobierno de Aragón no realice ninguna inversión en ellas, así lo hicieron en el Valle de Tena.

No podemos ceder ante las declaraciones victimistas en la que políticos a sueldo, más preocupados por su carrera política que por el interés de esta Comarca, y algunos sectores empresariales pretenden provocar una reacción populista para desviar la culpabilidad atribuible a la nefasta gestión de los actuales propietarios, ahora pretenden que sea la Administración pública la que tenga que asumir su coste invirtiendo como si nada hubiera pasado. Esto ha venido a demostrar que este modelo ha sido un auténtico fracaso, un fiasco sin precedentes, empresas en quiebra que a toda costa están intentando salvar su imagen forzando Convenios “basura” como el que se ha conseguido firmar con Astún y, mientras tanto el contribuyente sigue pagando sin obtener ninguna contrapartida a cambio.

Y mientras tanto se sigue insistiendo en meter todos los huevos en la misma cesta, el “monocultivo” de la nieve (ahora ya nadie habla de Olimpiadas ¿por qué será?), apartando el desarrollo industrial, el agrícola, el ganadero,… sectores intencionadamente tratados como auténticos “apestados” condenados al ostracismo en pro del turismo y de la apuesta exclusiva por las estaciones de esquí. Aquí tenemos el resultado.

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