La Guardia Civil buscó sin descanso a la francesa desaparecida

La búsqueda de la Guardia Civil no ha cesado en los once días en los que la montañera Teresa Bordais ha estado desaparecida en el Parque Nacional de Ordesa. Todos los días, entre las 6 de la mañana y las 8 de la tarde, se procedía a inspeccionar a pie y por el aire toda la zona. Desapareció en el barranco de la Capradiza y fue encontrada en el barranco de la Pardina, donde se había buscado también desde el primer momento. Ambas zonas están separadas unas 4 horas a pie. Teresa Bordais, que aguantó bebiendo agua de un arroyo cercano y comiendo unas pocas hierbas, ha soportado tormentas de agua y granizo, y bajas temperaturas durante las noches.

Responsables de la Subdelegación del Gobierno y de las Unidades de Montaña de la Guardia Civil relataban la búsqueda que han llevado a cabo en los últimos días. Su desaparición se denunció el pasado 26 de junio, a media tarde. Al día siguiente comenzaron las labores de rescate, con equipos que realizaban la búsqueda a pie, con perros adiestrados en Puigcerdà. El helicóptero, además, hacía busquedas aéreas por todo el entorno. Así se ha continuado todos los días.

La zona en la que se perdió tiene un entorno muy abrupto, con muchos cortados, mucha vegetación y muy frondosa. En la jornada de este martes se completó la misma búsqueda de todos los días, y se realizó un reconocimiento para examinar una zona en la que este miércoles se iban a hacer rápeles. Allí, con una gran sorpresa, divisaron a la mujer porque había puesto sobre una roca, en un claro visible desde el helicóptero, una camiseta roja que llevaba puesta.

Varios días después de haberse iniciado la búsqueda, y ante la falta de resultados, existía la sospecha de que Teresa Bordais hubiera tenido un accidente y se hubiera precipitado al vacío hasta el fondo del barranco, falleciendo. Sin embargo, en el barranco de la Pardina, ella estaba viva, oyendo pasar todos los días el helicóptero.

La mujer no llevaba comida, en el momento de su desaparición, pues era su marido, que formaba parte del grupo, quien la cargaba en su mochila. Sí que llevaba, sin embargo, una pieza de abrigo en su mochila, que le ha servido para taparse y afrontar las tormentas y el frío de las noches en la montaña.

Tras su rescate, los responsables de la Guardia Civil aseguran que la montañera se mostraba fatigada y cansada, un poco desorientada, en shock, y sin poder articular palabra. No presentaba ninguna herida ni golpe. Fue trasladada al Hospital San Jorge de Huesca donde, en la mañana de este miércoles, era trasladada a planta. Se espera que todavía continúe algunos días en el centro hospitalario.

La Unidades de Montaña de la Guardia Civil han realizado muchas búsquedas de personas extraviadas. Hasta ahora, solamente una mujer había aparecido con vida, 5 días después de haberse denunciado su desaparición.

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