Marcados dos nuevos ejemplares de águila azor con emisor satélite para conocer con precisión sus riesgos y pautas de ocupación

El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón pondrá en marcha un plan de protección del águila azor perdicera, una de las especies de águila más característica de los paisajes mediterráneos en estado de amenaza y regresión de su población en los últimos 20 años, lo que la ha llevado a ser catalogada como en peligro de extinción en el Catálogo de Especies Amenazadas de Aragón.

En la actualidad, se conocen exclusivamente 32 parejas reproductoras de esta especie en toda la Comunidad (3 en Huesca, 10 en Teruel y 19 en Zaragoza), menos de la mitad de las que se conocen para el quebrantahuesos, especie emblemática del pirineo aragonés también en peligro de extinción, que prácticamente ha duplicado sus unidades reproductoras desde que el Departamento de Medio Ambiente puso en marcha el Plan para la Recuperación del Quebrantahuesos.

Aragón lleva desarrollando acciones de seguimiento sobre el águila perdicera desde 1998, año en el que se iniciaron las actuaciones de un programa LIFE centrado en la subpoblación del Parque de la Sierra y Cañones de Guara. El programa LIFE constituyó el germen de un programa de seguimiento que continúa desde entonces y que, tras más de diez años de trabajo, ha permitido obtener la información suficiente para elaborar las bases de un ambicioso plan de recuperación para esta especie, cuyo borrador comenzará a presentarse próximamente a los agentes del territorio que más tienen que aportar para asegurar la conservación de esta especie en nuestra Comunidad Autónoma.

De este modo, desde 1998 se han marcado 140 ejemplares de águila perdicera en todo Aragón, 116 de ellos como pollos y 24 adultos. Todos se han marcado con anillas y de ellos, 38 ejemplares se han equipado además con emisores satélite, los dos últimos recientemente: uno de ellos un ejemplar adulto perteneciente a una de las parejas del Sistema Ibérico de Zaragoza, en la Comarca de Calatayud, y el otro en la Comarca del Matarraña. De todos los satélites colocados, 8 de ellos permanecen a día de hoy en funcionamiento.

En los trabajos de marcaje participaron Agentes de Protección de la Naturaleza y técnicos del Departamento de Medio Ambiente el Gobierno de Aragón. En el último marcaje de pollos también participó el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné.

El marcaje de ejemplares adultos con emisores satélite permiten identificar de manera muy precisa cuáles son los patrones de uso del espacio por parte de los ejemplares que regentan los territorios de cría. Los emisores van dotados de un sistema GPS que permite hacer un seguimiento preciso de sus movimientos y definir de manera objetiva y ajustada las áreas que resultan más críticas para asegurar la supervivencia de la especie, valorando los cambios estacionales en sus hábitos o la repercusión de acontecimientos como los incendios forestales, o los grandes cambios en el uso del suelo que modifican ostensiblemente las características de los hábitats más adecuados para esta especie. Esta metodología puede orientar además en el diseño de infraestructuras como líneas eléctricas o parques eólicos, pero también en la organización de actividades como las batidas de caza, con el fin de que unas y otras resulten compatibles con la conservación de esta especie gravemente amenazada.

Productividad de la población

Por lo que respecta a la presente temporada, y a falta de finalizar la crianza de los pollos y de recopilar toda la información por parte de los Agentes de Protección de la Naturaleza, se dispone de datos sobre 26 de las 32 parejas conocidas en Aragón. De estas 26 parejas, en 20 se ha constatado el inicio de la actividad reproductora, si bien solo 13 de ellas han sacado pollos adelante, en total 22. A tenor de estos datos, se desprende que la productividad promedio es de 1,1 pollos por pareja, un valor bajo si se considera que la especie puede poner dos huevos e incluso tres en ocasiones excepcionales.

Los trabajos de seguimiento también han implicado el marcaje de los pollos localizados, y de la recogida de huevos infértiles o malogrados, cuyo análisis permitirá indagar en algunas de las causas del fracaso reproductor de la especie en Aragón. Así, este año el Departamento de Medio Ambiente cuenta con información de más de un 80% de la producción de pollos de águila azor-perdicera, lo que permitirá, como vienen haciéndolo desde que se inició el programa de marcaje, identificar algunas de las pautas de dispersión de la especie tras su periodo juvenil, y especialmente los patrones de ocupación de los territorios en el momento en que los ejemplares comienzan a alcanzar la madurez sexual.

Las acciones de seguimiento y marcaje de ejemplares de águila perdicera en Aragón se desarrollan por parte de técnicos del Departamento de Medio Ambiente y Agentes de Protección de la Naturaleza con el asesoramiento técnico de consultores especializados.

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