Dudas sobre la viabilidad de los regadíos sociales

Los agricultores ponen en duda la viabilidad económica de los regadíos sociales, si bien se presentan en determinados foros como la tabla de salvación de muchas localidades (que se ven abocadas a desaparecer por la disminución poblacional que sufren desde hace años). El problema se sitúa no tanto en su construcción sino en su mantenimiento.

Los regadíos sociales son pequeñas extensiones de terreno (unos cientos de hectáreas) que se orientan a cereales y cultivos leñosos (viña y olivo). Tienen bajas dotaciones de agua. Las dudas surgen por los costes de mantenimiento de las infraestructuras (balsa de regulación, conducciones, coste energético,...). Además, su pequeño tamaño no da como para contratar personal que se encargue de su gestión.

Un ejemplo de regadío social en apuros es el vinculado con el embalse de Las Navas, entre Ayerbe, Loarre y Loscorrales. Va camino de cumplir un siglo; la esperanza, la ilusión, las expectativas de un inicio se transforman en desencanto cuando hay que hacer frente al mantenimiento de este pequeño complejo hídrico.

Recientemente, el Gobierno aragonés anunciaba el inicio en este año de las obras de transformación en regadío social de seis zonas de Aragón: Mequinenza, Magallón, Artasona-Olvena, Mas de las Matas, Fayón y Somontano-Isuala. Son 4.650 hectáreas, con una inversión global de 58,2 millones de euros (el 75 por ciento es financiado por el Departamento de Agricultura del Gobierno autónomo).

Ya se han ejecutado las obras en Ainzón, Quinto de Ebro, Ara y La Fueva, y está previsto comenzar en 2010 las obras del regadío social de Sarrión. En la Hoya de Huesca está pendiente el regadío vinculado al embalse de Calcón y también las 8.000 hectáreas del Canal de la Hoya.

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