Ana María Fernández destaca que el reto del Gobierno de Aragón es la "convivencia entre autóctonos y extranjeros"

La Consejera del Departamento de Servicios Sociales del Gobierno de Aragón, Ana María Fernández, clausuraba en Barbastro el curso de verano “Integración y transculturalidad: retos de una sociedad plural”, que se celebraba en la sede de la UNED, organizado por la Universidad San Jorge en colaboración con el ayuntamiento de Barbastro, entre otras entidades e instituciones. Ana María Fernández explicaba que desde el Gobierno de Aragón tienen una “apuesta clara por la convivencia”.

La Consejera señalaba que la “situación en Aragón en materia de integración es positiva en general puesto que los extranjeros están participando en nuestra sociedad en todos los sectores”. Ana María Fernández avanzaba que un 12% de la población son trabajadores extranjeros que cotizan a la seguridad social.

El Gobierno de Aragón aprobaba recientemente “el plan integral para la convivencia intercultural en la Comunidad Autónoma”, se trata del segundo plan que en estos cuatro años se van a desarrollar con una importante participación de toda la sociedad y administraciones públicas. “El objetivo principal en estos momentos es la convivencia ya que la acogida queda en un segundo plano”, afirmaba Ana María Fernández

En el curso participaban veinticinco alumnos universitarios y veinticinco representantes de los colectivos inmigrantes que han convivido para conocer la situación multicultural actual. “políticas de inmigración e integración”, “la prensa como medio de integración”, “políticas de integración en Barbastro”, “nuevos retos, nuevas sociedades: la mediación cultural”, “centro de estudios y recursos de la memoria de los migrantes de Aragón”, y “realidad de la inmigración ante el reto de la integración”, son algunos de los temas que se trataban en el curso dirigido por Cayetano Fernández y Miguel Ángel Motis.

Desde la Universidad de San Jorge agradecen la disposición y buena acogida del ayuntamiento de Barbastro y destacan la tradicional hospitalidad de la localidad, caracterizada por haber sido siempre un “crisol de culturas” y añade que también les llamó la atención la eficiente intervención de toda la sociedad civil y todas las administraciones y consideran que es una actitud modélica que debería exportarse a mayores niveles territoriales.

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