Para la acusación particular del asesinato de Pilar Blasco "las declaraciones del acusado, ninguna novedad"

Francisco Javier Puyó, en prisión preventiva en Zuera por su presunta vinculación en el secuestro y muerte de la vecina de Sabiñánigo, María Pilar Blasco, participaba en la ciudad serrblesa, a primera hora de la tarde de este pasado jueves día 23, en la reconstrucción de los hechos, ocurridos el 10 de junio del año pasado. Por la mañana prestó declaración ante el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Jaca, que tiene dictada una orden de búsqueda internacional contra un ciudadano de origen rumano imputado en la causa por el secuestro y asesinato de Pilar Blasco.

Enrique Trebollé, abogado que representa a la familia de la víctima, ha indicado que las declaraciones realizadas por Puyó "no aportan nada nuevo y son intranscendentes". Recordando que “ como había manifestado en otras ocasiones “ existen indicios sobradamente razonables de criminalidad con relación al detenido" .

Por su parte la abogada de Francisco Javier Puyó manifestaba a la agencia EFE que su defendido, "sigue manteniendo su inocencia y así continuará hasta el final", y agregó que en su ultima declaración aportó "cosas nuevas que no se habían visto hasta ahora", como el hecho de que fue "torturado por la Guardia Civil" en Sabiñánigo en el momento de su detención, el 16 de junio de 2008, hechos por los que presentó una denuncia.

Además del detenido hay imputadas tres personas de nacionalidad rumana, de los que uno está en prisión preventiva sin fianza, otro en libertad condicional, presentándose todos los días y si poder acercarse a la familia de la víctima, y un tercer imputado que, en este momento no está a disposición de la justicia.

Por su parte Trebollé ha recordado que el acusado “ está en prisión provisional, lo que requiere una prioridad de cara al juicio”. La fallecida desapareció el mes de junio de 2008 y días después fue hallada sin vida en el canal de agua de Jabarrella, en el término municipal de Sabiñánigo, hasta el que pudo ser arrojada por ciudadanos de origen rumano.

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