La variante de Monzón cumple las expectativas en las grandes salidas de vacaciones

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A poco más de año de su entrada en funcionamiento, la variante de Monzón (primer tramo de la A-22 en entrar en servicio) ha evitado que el casco urbano de Monzón vuelva a convertirse en un embotellamiento en las operaciones de salida de vacaciones como está reciente de agosto, sin duda, la más importante del año

Ya no se ven camiones de gran tonelaje, ni caravanas que atraviesan la antigua travesía de la N-240 a su paso por la capital del Cinca Medio. Por estas fechas era habitual que las retenciones dentro del casco urbano formaran grandes atascos, algo que producía perjuicio para los habitantes de la ciudad y para los que se desplazaban hacía otras zonas ya que el hecho de atravesar la ciudad aumentaba considerablemente su tiempo de viaje.

Se ha ganado en seguridad para los peatones que transitaban la zona y para los habitantes de la localidad que ya no tienen que soportar los molestos ruidos y gases que se producían ante tanta concentración de vehículos, aunque como siempre, también hay perjudicados, como numerosos comercios cercanos a la travesía que han visto reducidos sus porcentajes de ventas al no haber tanto transito por la carretera.

Cabe recordar que la variante de Monzón entraba en servicio el día 24 de julio, por lo que Monzón dejaba de convertirse en el semáforo de Aragón. Las obras fueron adjudicadas en septiembre de 2004 a la Unión Temporal de Empresas formada por Fomento Construcciones y Contratas S.A. y JOCA Ingeniería y Construcciones S.A por un montante de 48.6 millones de euros. La variante tiene tres enlaces para solucionar otras tantas intersecciones en Fonz, Almunia y Monzón Este. La variante de Monzón tiene cuatro conexiones con la Nacional 240, las ya comentadas en Castejón del Puente y Binéfar, más las entradas por Fonz y Almunia de San Juan que sirven de conexión al polígono de Paúles.

La A-22 medirá en total unos 108 kilómetros y su ejecución supondrá un gasto de más de 360 millones de euros. Esta autovía es la parte más larga del eje entre Pamplona-Huesca y Lérida, pero no es la más cara. Los 57,6 kilómetros de la A-23 (entre Jaca y Nueno) se traducirán en una inversión de cerca de 410 millones de euros, pues las especiales características orográficas exigen desembolsos mayores. El enlace entre Jaca y el límite con la provincia de Navarra (A-21) medirá algo más de 55 kilómetros y costará más de 343 millones de euros.

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