COAG solicita que se dé preferencia a la patata española

Según ha denunciado COAG en reiteradas ocasiones el sector de la patata se encuentra sumido en una profunda crisis, situación que se puede agravar aún más en otoño si no se pone remedio.

Este año el panorama es aún más desolador que en el anterior, ya que al aumento de la producción de patata estatal se unen las excepcionales cosechas que se esperan en el Norte de Europa, provocando aún más tensiones comerciales. Se prevén 155.000 t más de patatas producidas en los países UE-5 (23 millones de toneladas) y 82.600 t más en España (2,5 millones de toneladas).

Los operadores comerciales evitan a la patata española y se suministran principalmente con patata francesa, de menor precio, lo cual presiona las cotizaciones a la baja, en niveles que ni siquiera cubren los costes de producción y hace que muchas tierras se queden sin recolectar.

En la última década el nivel de las importaciones de patata ha crecido de manera notable, pasando de las 550.000 toneladas en el año 2.000 a las más de 766.600 Tn de la pasada campaña. El 70% (539.186 t) de las 766.602 toneladas de patata que se importaron en 2008 a nuestro país, procedían de Francia.

La falta de compradores hace que mucha patata cultivada se tenga que dejar en tierra, sacrificando la rentabilidad de nuestras explotaciones agrícolas y tirando por la borda el trabajo y los costes de producción que los agricultores asumieron durante el cultivo. En estos momentos el problema se acentúa ya que los intermediarios aprovechan la falta de transparencia en el mercado para bajar los precios a su antojo.

Los precios en el campo se han hundido hasta los 0,07-0,08 €/kg, cuando los costes del cultivo superan los 0,15 €/kg. Sin embargo, esta bajada de precios no se ha trasladado al consumidor, que sigue pagando 0,90-0,95 €/kg. Tal y como se desprende del IPOD, Índice de Precios en Origen y Destino, elaborado mensualmente por COAG y las organizaciones de consumidores UCE y CEACCU, los distribuidores incrementan sus márgenes comerciales a costa de reducir el precio pagado a los agricultores (de junio de 08 a junio 09, el diferencial entre origen y destino ha pasado del 346% al 1.314%).

Esta coyuntura de bajas cotizaciones y entrada de importaciones sin control ha ido provocando en nuestro país una reducción de superficie de un 35% entre el 2000 y el 2008.

Además, hay que resaltar el hecho de que los principales grupos de distribución europeos (Carrefour, Alcampo, DIA) son franceses, lo que puede favorecer la entrada del producto galo en detrimento del procedente de otros países.

En COAG creemos necesario implantar medidas de urgencia para paliar la crisis que sufre el sector. El sector primario se encuentra sólo ante la gran distribución, que es la que impone sus leyes de mercado.

Por eso COAG quiere hacer un llamamiento a la Administración central para que anime a la distribución y a la sociedad en general para que se dé preferencia a la patata nacional, de tal manera que se mantenga el sector vivo y rentable.

Los operadores comerciales que comercializan en nuestro país deben facilitar la entrada en los lineales de la producción de patata española, a unos precios justos tanto para agricultores como para consumidores, para que se asegure la rentabilidad y continuidad de nuestra agricultura.

Asimismo COAG anima a los consumidores a reclamar patata nacional, verificando en la etiqueta de los envases el país de origen de la misma (dato obligatorio a través de la Norma Comercial de la Patata publicada este mismo año).

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