Oración al santo

Fernando Loncán Albajar

Prior de la Cofradía de Caballeros de San Lorenzo

Es un honor para mí poder expresar todo el cariño y devoción que los oscenses te tenemos y mostramos todo el año, y especialmente estos días, llenando la calle de fiesta y alegría. Y en el día de hoy nos presentamos ante ti, ataviados con nuestros regios trajes regionales, ofreciéndote las flores y los frutos de nuestros campos, y sobre todo la albahaca, que a ti tanto te gusta, esperando que escuches nuestras plegarias. Si me lo permites, san Lorenzo, quiero dar las gracias a la Comisión de Fiestas del Ayuntamiento de Huesca, que como nuevo prior de la Cofradía de Caballeros de San Lorenzo me ha permitido estar hoy aquí leyéndote esta oración.

Este año 2009 ha sido muy importante para todos nosotros, tus devotos, ya que con motivo del 1750º aniversario de tu martirio el papa Benedicto XVI ha concedido a la real y parroquial basílica de San Lorenzo el año jubilar laurentino. Fieles oscenses, de muchos municipios de la provincia y del resto de España han venido a rezarte y a buscar tu indulgencia.

A mi antecesor en el cargo, Jorge Palacio, se le ocurrió la brillante idea de acercarte a los jóvenes, plasmando las escenas de tu vida en un cuento. Desde aquí te pedimos que hagas de guía de estos jóvenes, que hay que recordarles que tienen que ser ellos mismos, y siempre van a encontrar a alguien más grande y más pequeño que ellos, y que por la sociedad que les rodea tienen muy difícil encontrar un camino a seguir, un punto en el horizonte que les indique dónde está el norte de sus vidas, que como dice una vieja frase: “No hay ascensor hacia la felicidad, hay que subir peldaño a peldaño”. Y ayúdanos también a nosotros a dejarles un mundo mejor, que cuando lleguen a ser unos viejetes se puedan sentir bien orgullosos de nosotros.

San Lorenzo, estos días te cantamos:

San Lorenzo, san Lorenzo,

en qué buen tiempo has venido,

en el tiempo de la trilla,

que todos tenemos trigo.

Esto es lo que hoy te ofrecemos ante tu imagen. Cada uno de los oscenses te entregamos nuestro granito de trigo, lleno de felicidad y alegría, pero también una honda preocupación por el año que llevamos y el que nos espera, deseando que en no mucho espacio de tiempo, con tu mediación en los dirigentes locales, provinciales y nacionales, podamos cantarlo de verdad, y que les ayudes a ver el camino para poder salir de este bache de crisis tan profunda en la que nos hallamos inmersos. También te pido que este cántico no sean solo palabras para los desempleados, marginados y personas que por diversos motivos se encuentran fuera de sus hogares, que son de esta sociedad tus tesoros, que presentaste ante el emperador romano Valeriano, para que a través de la esperanza y la fe que les infundes encuentren la fuerza para seguir adelante y poder soportar con valentía las contrariedades de la vida.

En este último día de las fiestas laurentinas a todos nos embarga un sentimiento de tristeza por el fin de estas fiestas que hemos tenido, aunque esto no va a impedirnos despedirte esta noche mostrándote nuestras pañoletas verdes y, por qué no, hablar contigo y pedirte que intercedas por nosotros, y gritarte de todo corazón un ¡¡Viva san Lorenzo!!

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