Donan tres obras propiedad de Valentín Carderera al Museo de Huesca

La familia Hidalgo, marchantes de arte madrileños y admiradores de Valentín Carderera, quien fuera impulsor del Museo Provincial de Huesca, han entregado a esta institución tres obras que pertenecieron al artista oscense. La entrega se hace en depósito definitivo y entre las obras figura un retrato de la Familia de Carlos IV atribuido en un principio a Goya.

Juan Antonio Hidalgo, representante de la mencionada familia, relata cómo el retrato de la familia de Carlos IV es vendido a la muerte de Carderera, como otras muchas obras del ilustre oscense, y luego es comprado por su abuelo, un marchante madrileño, en el año 1967

Las obras, entregadas en forma de depósito indefinido, han sido cedidas por Juan Antonio Hidalgo Pardos, María Pilar Hidalgo Pardos, María del mar Hidalgo Pardos y Antonio Hidalgo Sánchez, componentes de la familia que desciende directamente de Valentín Carderera.

El depósito en cuestión está integrado por tres lienzos sobre tela: los retratos del Marqués y la Marquesa de Malpica, de Valentín Carderera, y el de Carlos IV y su familia, del que se están realizando estudios para establecer su autoría y cronología, lo que permitiría asegurar o no la autoría de Goya. En todo caso la obra estaba en el Museo de Historia de Madrid, actualmente en obras, aunque finalmente descansarán en Huesca.

La actividad artística de Valentín de Carderera y Solano fue muy extensa como pintor, académico, bibliófilo, coleccionista, dibujante, historiador del arte.

En su larga biografía destaca como impulsor del actual Museo Provincial, además de hombre que se significó de manera especial en la defensa del patrimonio nacional, y, en especial, del patrimonio oscense, tantas veces vilipendiado.

Carderera Realizó sus primeros estudios en su ciudad natal y fue alumno de la Universidad Sertoriana. Protegido por el general Palafox, estudió en Zaragoza y en 1816 se trasladó a Madrid, siendo sus maestros Salvador Maella y José de Madrazo. Desde la primera mitad del siglo XIX surgió la idea de crear un museo en Huesca que pudiera albergar obras de procedencia diversa y, especialmente, la colección pictórica que se había reunido a raíz de la supresión de varios conventos altoaragoneses. Fue Valentín Carderera quien dio en 1873 el impulso definitivo al proyecto, contribuyendo al enriquecimiento de los fondos con la donación de buena parte de su colección particular: 72 obras pictóricas que constituirían la base de la pinacoteca.

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