Álvaro Novellón “Para mí lo importante era llegar a Óscar”

En una entrevista concedida a Radio Huesca, el montañero de Peña Guara Álvaro Novellón ha detallado qué ocurrió en el Latok II cuando junto a Óscar Pérez sufrieron un accidente. Dolor e impotencia son dos palabras que están registradas en el interior de este madrileño afincado en Huesca que explica que “Óscar era mi amigo”. Considera que “la montaña nos ganó” tanto a ellos dos como al equipo que se montó para intentar rescatar al Tensino. Su máxima pena es “no haber podido llegar a donde estaba para darle una oportunidad”.

Novellón ha explicado en la entrevista que este “calvario” lo esta pasando “como se puede y “con el apoyo de mis amigos, dando un paseo por la Sierra de Guara o ahora estos días en Asturias”. Novellón, a la hora de hablar de este tema, respira profundo denotándose la gratitud a los padres y familia de Óscar ya que dice “me han dicho que este tranquilo y que saben que hicimos todo lo posible”.

En sus respuestas se denota tristeza. Cuando se le pregunta por ¿volverás a alguna expedición?, responde que “ahora no me lo planteo ya que ahora mismo no hay ganas” ya que en la montaña se sufre mucho.

En la entrevista recordaba que conoció a Óscar “cuando llegue a Huesca, enseguida conectamos ya que los dos entendíamos la montaña de la misma forma” y nos unían muchas cosas apuntaba. El primer día que se conocieron “quedamos en un bar y ese fin de semana ya estábamos escalando juntos”.

Con relación a la suspensión del rescate insiste en que “la montaña no dejo oportunidades, no tuvimos suerte ya que todo la principio fue muy lento que ye cuando pudimos ir a por ella ya habían pasado demasiados días por las circunstancias..”.

¿Cómo fue el accidente?

Ya estábamos bajando de la cima, estuvimos todo el día y cuando estábamos cerca del vivac por una arista de roca decidimos ir a una zona por la que cuando terminásemos una arista de roca podíamos hacer una travesía por una pala de nieve. Óscar bajaba delante y de pronto me dijo: "Asegura que esta nieve está mal". Iba a asegurar cuando noté el tirón y nos fuimos hacia abajo. Nos caímos por la pared, no me había dado tiempo a colocar el seguro, Óscar cayó unos cincuenta metros y yo diez. La cuerda se clavó en una pequeña arista de nieve, pero dentro de la misma pared, y nos detuvimos. La verdad es que era un terreno fácil por donde estábamos pero yo no vi a Oscar lo que le ocurrió ya que solo note el tirón. Luego tuve que asegurarme como pude, intente hablar con él y no me respondía.

Yo estaba colgando y cada vez que me movía nos íbamos los dos como un balancín. Después conseguí colocar un clavo de hielo pero en un sitio poco fiable, así que en realidad seguíamos colgando en el vacío. Cuando pude llegar a él estaba ya consciente y me respondió, estaba todavía en el vacío. Se había roto la pierna y la mano y no podía moverse ni desplazarse.

Pensamos en todas las posibilidades pero apenas teníamos alguna, así que lo único que pude hacer fue bajarle hasta una repisa que tenía nieve pero estaba bien un poco más abajo. A partir de ese momento subí hasta el vivac y volví a bajar para darle el saco, la comida que nos quedaba y el material con dos cartuchos de gas

Llegué casi de noche a la tienda. La habíamos dejado tirada para que no se la llevara el viento y no conseguí ponerla en pie. Sólo pude levantar un palo y allí me metí un rato.

¿Cómo te encontraste a Óscar al día siguiente?

Comencé a bajar muy temprano. Le vi mejor que el día anterior y eso me alegró bastante. Ya era el Óscar de siempre, le vi mejor que el primero. Aún esba un poco desorientado pero de cabeza estaba bien aunque tenía la pierna rota, una muñeca y las manos hinchadas por las congelaciones. Hablamos y los dos comprendimos que había que pedir ayuda. Había intentado moverle, subirle pero me fue imposible.

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