Catorce años de la creación de la diócesis de Barbastro-Monzón

El 17 de septiembre de 1995 tenía lugar la histórica ceremonia de constitución de la diócesis Barbastro-Monzón en la colegiata de Santa María del Romeral de Monzón que, ese mismo día, se convertía en concatedral de la nueva diócesis perteneciente a la provincia eclesiástica de Zaragoza y que se formó con la ya existente de Barbastro y la parroquias de la llamada Franja oriental de Huesca que estaban sometidas a la jurisdicción de la diócesis de Lérida. Al acto, presidido por el Nuncio Apostólico, Mario Tagliaferri, asistieron todos los obispos de Aragón así como el obispo de Lérida, Ramón Malla, y el entonces obispo de Barbastro, Ambrosio Echevarría, que culminó el largo proceso para la creación de la nueva diócesis. También estuvieron presentes las primeras autoridades aragonesas encabezadas por Santiago Lanzuela, presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón en aquel momento.

El largo, lento y complejo proceso de la reestructuración de los límites diocesanos de la iglesia aragonesa, referido a la devolución de las parroquias de la Franja, quedó definitivamente culminado el 15-VI-1998. Con la ejecución del decreto vaticano en 1996 en Monzón, pasaron a la nueva diócesis las parroquias pertenecientes a los arciprestazgos de Ribagorza occidental, Ribagorza oriental y Cinca Medio de la diócesis de Lérida. En cambio, las parroquias de los arciprestazgos de la Litera y del Bajo Cinca de la diócesis de Lérida pasaron a la nueva diócesis de Barbastro-Monzón el citado 15-VI-1998. La Santa Sede consideró que el traspaso en dos fases facilitaría el traslado y evitaría traumas.

En la primera fase, la de 1995, pasaron a Barbastro-Monzón 84 parroquias con 37.793 fieles, y en la segunda fase, la de 1998, las 27 parroquias restantes con sus 30.296 fieles. En total, la diócesis de Barbastro que sólo contaba con 30.000 almas distribuidas en 153 parroquias queda convertida en la diócesis de Barbastro-Monzón que tiene algo más de 100.000 diocesanos adscritos a 264 parroquias.

Cuando llegó el rescripto del Vaticano estableciendo la nueva diócesis y cumpliéndose así la vieja aspiración de los párrocos de la Franja, los obispos de Aragón publicaron una carta colectiva en la que podía leerse: «Con gran gozo nos dirigimos a todos vosotros para comunicaros que hoy, 15 de junio de 1995, el Santo Padre ha acogido nuestras inquietudes de que los territorios de la Autonomía de Aragón pertenecientes a la diócesis de Lérida formen parte, con la de Barbastro, de la diócesis de Barbastro-Monzón.

Como sabéis, ha sido una aspiración histórica de todos nosotros, lo que hace que hoy nos sintamos especialmente satisfechos. Los obispos de Aragón en común y particularmente, tanto los actuales como los que nos han precedido, habíamos manifestado en varias ocasiones a Su Santidad y a los responsables de los distintos organismos competentes de la Curia Romana, nuestro deseo y el de todo el pueblo fiel de Aragón de que las parroquias comúnmente llamadas de la Franja Oriental de Huesca formaran parte de la provincia eclesiástica de Zaragoza [...]. Saludamos con alegría a nuestros hermanos de las parroquias que en el día de hoy forman parte de nuestra Provincia Eclesiástica de Zaragoza, que en tantas ocasiones han manifestado el deseo de incorporarse a ella y esperamos que todos juntos contribuyamos a promover la comunión y la evangelización de nuestro pueblo».

Tras la puesta en marcha de la nueva diócesis se inicia un proceso de reintegración y ajuste con la creación de los organismos necesarios y la distribución del clero, tarea que se desarrolla con toda normalidad por parte aragonesa. Más difícil y enrevesada está siendo la devolución del patrimonio artístico de las parroquias recuperadas.

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