Cartas al Director: El complejo de Idéfix

Luis Gállego Ramón, concejal de CHA en el Ayuntamiento de Huesca

Para quien no lo sepa, Idéfix es el perro de Ásterix y Obélix, todos ellos personajes de ficción. Idefix es un perrito sensible al sufrimiento de los árboles al que le entra una llorera enorme y una gran pena cuando ve un árbol maltratado.

Creo que yo tengo complejo de Idéfix.

Este verano me acerqué a Ejulve de la mano de José Manuel Salvador, alcalde de la localidad que en el verano sufrió en primera persona los incendios que se produjeron en la zona, y vi los efectos del fuego en unos montes que tuvieron la última política forestal durante la vergonzosa época franquista: montes infinitos de trágico color negro. Mientras tanto, el PAR, o empresa de trabajo temporal, malgasta millones de euros en empresa públicas que gestionan puestos de trabajo, no nuestros montes.

Cada año se destina más dinero a la prevención de los incendios en Aragón, sin embargo no se limpian los montes y los medios de los retenes forestales son precarios; es difícil de explicar y fácil de entender que le ocurre por el camino a los recursos públicos destinados a éste fin. Es muy duro ver como tu pueblo casi se quema, cómo se queda sin bosques, y más sabiendo que con una buena gestión esto se hubiera podido evitar.

De regreso a Huesca, Idéfix y yo no tenemos mejores perspectivas que en los montes turolenses: la contínua tala de árboles en casi todas las actuaciones que acomete Fernando Elboj produce en Idéfix, en mí y en todas las personas que servimos, amamos y defendemos la naturaleza, tristeza e impotencia. Tristeza por la pérdida irremediable de nuestros árboles; impotencia porque no encontramos el antídoto para la falta de educación, sensibilidad y respeto de quien toma éstas decisiones.

Los árboles son nuestros amigos; son dignos seres vivos además de que sin ellos la vida en el planeta sería imposible. No encuentro explicación para la adversión que le producen al alcalde Elboj, a no ser que se cayera de un árbol de pequeño y quedara traumatizado o que tema quedar atado y amordazado a uno de ellos, como el Bardo.

A éste paso, lo único verde que nos va a dejar el temeroso alcalde de Huesca es “El boj”.

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