El futuro de los ríos de la provincia de Huesca está en nuestras manos

Badina, Triste, Río Gállego, agua, junio 09

“Los ríos serán lo que nosotros queramos que sean”, con estas palabras definía José Pablo Manao, experto en ríos, el futuro de los ríos de la provincia de Huesca

Pese a la gran calidad de los ríos de la provincia de Huesca, José Pablo Manao advierte que tienen un problema muy importante, y es que, debido a los embalses, el caudal de los ríos varía de forma drástica según las estaciones del año

En este sentido, uno de los más afectados es el Gállego, que, con sus 215 kilómetros, es uno de los más largos de la provincia y de los pocos que pasan por dos provincias: Huesca y Zaragoza, donde desemboca en el Ebro.

Otro de los afluentes del Ebro que nace en la zona alta de la provincia es el río Aragón, que tiene una longitud de 195 kilómetros y cuya cima más alta es el pico Collarada, con 2.886 mestros de altitud, zona donde la precipitación de nieve ayuda a las grandes crecidas de la primavera.

A lo largo de la historia, tal y como señala Manao, este río ha sufrido grandes visicitudes, sobre todo en la década de los ochenta.

También supera el centenar de kilómentros de recorrido el río Cinca, que atraviesa Monzón y nace en el circo de Pineta, en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Desemboca en el río Segre poco antes de que éste lo haga en el Ebro en Mequinenza (Zaragoza), y conforma una rica región agrícola en la zona de Monzón, Fraga y alrededores.

Entre los ríos de menos de 100 kilómetros de longitud, concretamente 80, está el Isuela, que atraviesa la ciudad de Huesca y cuyo curso sirve de acceso desde la Hoya de Huesca al Serrablo y Alto Gállego, pues paralelo a sus orillas pasa la carretera Nacional N-330.

Pese a la importancia de este río, según José Pablo Manao, los oscenses viven “de espaldas” a él.

Finalmente, el Vero recorre 60 kilómentros de territorio altoaragonés atravesando Barbastro y desembocando en el Cinca. Por su recorrido (principalmente el Parque Natural de la Sierra de Guara), este río ha sido siempre más de aventura que de pesca, pues cuenta con impresionantes cañones en los que hacer barranquismo.

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