Fago guarda silencio y espera justicia

Los vecinos de Fago siguen guardando silencio casi tres años después del asesinato del que fuera su alcalde Miguel Grima, mientras esperan que se haga justicia. En este día soleado de otoño se han atrincherado en sus casas intentando que su rutina diaria no se vea alterada por el juicio, que provoca que vuelvan a recordar ese trágico suceso. Unicamente el río, las campanas de la Iglesia y el canto de los pájaros rompen el silencio en este lunes en Fago.

Los vecinos de la zona están ya cansados porque ha pasado demasiado tiempo y tienen ganas de que la justicia sea lo más rápida y eficaz posible para que el ambiente vuelva a la normalidad.

Fago es uno de los municipios más pequeños de la provincia de Huesca, situado a 53 kms de Jaca y a 134 kms de Huesca capital, con 31 habitantes empadronados, de los que apenas 20 viven aquí habitualmente. Situado junto al río Majones, próximo al límite con Navarra, todo su casco urbano puede considerarse conjunto artístico. Pero desgraciadamente no es por su entorno idílico por lo que se ha hecho famoso este pueblo, sino por el asesinato de su alcalde, ocurrido el 12 de enero de 2007. Ahora Fago y toda la comarca vuelven a revivir con el juicio este trágico suceso que acaparó la atención de todo el país.

De una forma muy intensa vive estos días Enrique Barcos, actual alcalde de Fago. Por su cargo y por la estrecha relación personal que mantenía con Miguel Grima ha preferido alejarse de la presión mediática y no ha concedido ninguna entrevista.

Mucho ha cambiado este pequeño pueblo en los casi tres años que han transcurrido desde el asesinato de su alcalde. Las dos casas de turismo rural, una propiedad de Miguel Grima y su mujer, y la otra propiedad del único imputado en la causa, Santiago Mainar, están ahora cerradas. También ha cerrado el único bar del pueblo, Casa Marieta, que ha cambiado su cartel de “Fago no es Nueva York” por el de “Se vende”. Fago nunca olvidará el trágico suceso que marcó su historia.

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