Juicio de Fago

Plácido Díez

El juicio ha coincidido con el cincuenta aniversario de los asesinatos de cuatro personas de una misma familia en una granja de Kansas que motivaron la novela "A sangre fría" de Truman Capote. En ambos casos, y podríamos incorporar también la película "Fargo" de los hermanos Coen, los hechos ocurren en el medio rural, en sociedades pequeñas, generosas y hospitalarias, pero saturadas también de soledad y de rutina.

Lo mejor es que, desde esta mañana, se están enjuiciando los hechos. Tres años después, con los sobresaltos de declaraciones y contradeclaraciones, de cambios de abogados, desde el abogado de oficio hasta el abogado estrella, de ficciones televisivas adobadas de morbo y de sombras contra el fallecido, también de documentales más respetuosos con los hechos y con la víctima, como el de la tele autonómica, como suele suceder cuando se realizan desde la proximidad a los hechos. 

Han sido tres años de silencio de la viuda, de dolor de los familiares y de una investigación exhaustiva, concienzuda, elogiable, de la unidad de élite de la Guardia Civil....Tres años después, la primera lectura que se me ocurre es que la justicia tiene que ser ágil porque la verdad es reparadora para la familia de la víctima que es la que ha sufrido la pérdida, los daños psicológicos y las conjeturas posteriores cuando en democracia, habiendo urnas y tribunales, ningún comportamiento puede explicar el móvil de un asesinato.

Y la segunda, que hay que intentar desactivar las enemistades rurales con diálogo, con tolerancia, con perdón, porque cuando se cuecen a fuego lento, con el roce del día a día en una sociedad pequeña y cerrada, pueden desbordarse ocasionando tragedias irreparables.  

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