Cartas al Director: Oligarquía y clientelismo

César Ceresuela López, Secretario de Comunicación de CHA-Sobrarbe

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido es, por merecimiento el primer destino turístico de Aragón, y un orgullo para todos y todas, especialmente para quienes somos de Sobrarbe, que sabemos que en su exquisita conservación se encuentra la mayor parte del desarrollo presente y futuro de una comarca que sale del largo túnel de la despoblación tras muchas décadas.

No obstante, es algo más que “vox populi” el malestar que algunas prácticas han producido en gran parte de quienes trabajan día a día por el futuro del este inigualable espacio natural y en muchos de los regidores de los ayuntamientos del área de influencia.

Estas prácticas y este malestar tuvieron su reflejo en las elecciones municipales del año 2007. Parece ser que el PSOE aseguraba a quienes iban a representarle en la zona que, de darse una vez más un gobierno PSOE-PAR, la Consejería de Medio Ambiente no sería del PAR y desde luego, bajo ningún concepto, Alfredo Boné estaría cuatro años más al frente del departamento del que depende la gestión del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Este incumplimiento creo un malestar que no ocultaban algunos alcaldes del PSOE y que sólo sus dirigentes pueden explicar cómo lo aplacaron.

Por otro lado el candidato de CHA a la alcaldía de Fanlo daba una valiente rueda de prensa donde denunciaba supuestas prácticas caciquiles y el censo presuntamente adulterado con el que tenía que enfrentarse a la cita electoral. Mientras el PAR, sufría la dimisión de su presidente comarcal hasta entonces, tras ser cesado como asesor de la DGA y ante la apuesta de Alfredo Boné por el Alcalde de Fanlo como “hombre fuerte” en el Parque Nacional. Un “hombre fuerte” que años atrás había sido alcalde por el PSOE, de donde fue expulsado. La maquinaria estaba en marcha: el todopoderoso hombre de Boné presidía cenas con personal y algunos ganaderos relacionados con el parque, e incluso con concejales de algún otro partido, donde las promesas de que “todos iban a ganar” se hacían sin miramientos, y estas personas pasaban a formar parte de unas candidaturas que, fuera del área de influencia del Parque, el PAR tenía muchas dificultades para sacar adelante. Y la ciudadanía dictaba sentencia: Chunta Aragonesista se convertía en las elecciones de 2011 en la tercera fuerza política de la comarca, tras el PSOE y el Partido Popular, lo cual le llevaba a tener responsabilidades en la Comarca de Sobrarbe, -en un gobierno sin el PAR-, y en una de las dos capitales, L’Aínsa-Sobrarbe.

Con estos antecedentes no causa sorpresa sino indignación conocer la noticia, recientemente publicada, de cómo la mayor parte de las subvenciones a particulares y las cantidades más importantes que se reparten desde el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido acaban, año tras año, en manos de candidatos o familiares de miembros del PAR. Y estamos hablando de decenas de miles de euros. Sólo hay que relacionar los nombres de las candidaturas con las personas beneficiarias de las subvenciones, algo muy fácil una vez que se tiene la documentación.

Tal vez haya que tener en cuenta la explicación de la Directora General de Desarrollo Sostenible y Biodiversidad, Ana Isabel Laceras, exsenadora del PP, cuya credibilidad no voy a valorar, cuando explica que la hay muchos militantes del PAR que reciben subvenciones porque tienen muchos en la zona.. Si de casualidades hablamos, tal vez lo sea también lo que ha ocurrido en ese pueblo llamado La Muela que José Ángel Biel llegó a considerar ejemplo para el resto de municipios aragoneses: como casualidad debe ser que Alfredo Boné no facilite los listados del personal que desarrolla servicios en la empresa SODEMASA ni los de las subvenciones del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido; o que las peticiones de comparecencia de CHA para que miembros del  Gobierno de Aragón den explicaciones sobre los asuntos de corrupción de La Muela y Asael en las Cortes de Aragón “duerman el sueño de los justos”.

Seguramente todo esto es casualidad. Yo, desde luego, creo que la falta de transparencia, y de respuestas inmediatas y la ausencia de ganas de combatir la corrupción son la consecuencia de la oligarquía y el clientelismo que impera en Aragón tras tantos años de gobierno PSOE-PAR.

Comentarios