Aragón, la tercera región más afectada por la nueva subida de las tarifas eléctricas para regadío

La Comunidad Autónoma de Aragón es la tercera región más perjudicada por la desaparición de las tarifas especiales para regadío y el consiguiente encarecimiento de la factura eléctrica, según un estudio realizado por la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (FENACORE) a partir de datos del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. En los últimos tres años, algunas comunidades de regantes de Huesca han experimentado un incremento medio cercano al 50%.

De esta forma, la comunidad aragonesa será la que sufrirá, tras las dos Castillas, en mayor medida las consecuencias de esta subida de las tarifas eléctricas. En la actualidad, esta región cuenta con 374.325 hectáreas de superficie regada (el 11% del total de la superficie regada nacional), de las que un 28,1% son abastecidas con sistemas de riego por aspersión que si bien permiten un mayor ahorro de agua, exigen también un mayor consumo energético.

Por otro lado, el estudio muestra que el encarecimiento de las tarifas eléctricas puede frenar el proceso de modernización de regadíos e incluso provocar el cambio hacia otros cultivos que exijan menor consumo de agua y, por tanto, de energía. En Aragón los cultivos mayoritarios en las superficies donde se utilizan los diferentes sistemas de regadío son el maíz (99,1%) y la alfalfa (83,3%).

Las regiones de interior, las más perjudicadas

Por regiones, las comunidades que se verán más afectadas por la subida de las tarifas eléctricas son, por este orden, Castilla y León y Castilla-La Mancha, donde el riego por aspersión -de mayor demanda de electricidad- se utiliza en un 61,3% y un 56,8%, respectivamente, de la superficie regada. Asimismo, las comunidades de Aragón y Extremadura, con un 28,1% y un 13,9%, se verán también perjudicadas aunque en menor medida.

Por el contrario, las comunidades que se verán menos dañadas por el encarecimiento de la factura eléctrica coinciden precisamente con aquéllas zonas de mayor pluviometría como son el País Vasco y Cantabria donde, a pesar de que los sistemas de riego por aspersión están muy extendidos, la superficie regada es prácticamente insignificante en comparación con zonas del interior o del sur de España.

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