Luces y sombras en los seis años de gestión del Obispo de Huesca y Jaca

Jesús Sanz Montes cambia las Diócesis de Huesca y Jaca por el arzobispado de Oviedo tras seis años de episcopado en el Alto Aragón. A lo largo de estos años, desde que fuera consagrado el 13 de diciembre de 2003, su trabajo ha sido importante, tanto en lo que ha sido el cambio de responsables en numerosas parroquias, como nombramientos de nuevos cargos en la diócesis u ordenación de sacerdotes. Su presencia en ambas diócesis ha sido intermitente, debido a sus continuos viajes, a sus responsabilidades en la Conferencia Episcopal Española y su reciente nombramiento como Superior General de Lumen Dei. Desde hace años su nombre se ha venido barajando como posible candidato a otros obispados o arzobispados que iban quedando vacantes. Hasta que, finalmente, ha sido confirmado como Arzobispo de Oviedo. Sus polémicas cartas pastorales, con duras críticas al Gobierno y sus leyes, han sido noticia nacional en no pocas ocasiones.

La reordenación de las diferentes parroquias de ambas diócesis, así como el cambio de sus Vicarios Generales, no siempre fueron bien recibidos y cosechó numerosas críticas de los feligreses por el obligado traslado de sus párrocos.

A su llegada también se enfrentó a la carencia de sacerdotes y a la elevada edad de la mayoría de los que trabajaban en ella. En la Diócesis de Huesca, por ejemplo, acometió una reordenación, creando seis delegaciones diocesanas. Trabajó por las nuevas vocaciones, dando nueva vida al Seminario, con la llegada de una decena de seminaristas extranjeros. En estos seis años, ha sido elevado el número de sacerdotes que han fallecido. Por el contrario, se han ordenado tres nuevos sacerdotes y se cuenta, en la actualidad, con un diácono.

La pluma de Jesús Sanz tampoco ha pasado desapercibida. Algunas de sus cartas pastorales causaron una gran polémica por contener numerosas consignas políticas. Cuestiones como la Ley del Aborto, Educación para la Ciudadanía o el 11-M fueron abordadas en sus escritos, con importantes descalificaciones hacia el gobierno socialista o quienes no pensaban como él. De hecho, su última carta pastoral como Obispo, la de este domingo, no está exenta de sus críticas. En este caso, asegura que “los pobres saben bien a qué puerta llamar, y no lo harán jamás ante la puerta de los que quieren quitar los crucifijos, o la de quienes organizan su sainete para protestar por los espacios cedidos para construir una parroquia”.

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