Jesús Sanz, ya Arzobispo de Oviedo, muestra su agradecimiento a las Diócesis de Huesca y Jaca

La Nunciatura Apostólica en España anunciaba este sábado el nombramiento de Jesús Sanz Montes como Arzobispo de Oviedo, por parte del Papa Benedicto XVI. La noticia, que se confirmaba ya este viernes, llenaba de satisfacción al prelado altoaragonés, que considera que no es un premio ni una conquista, y que en su balance, agradecía a tantos religiosos y laicos que, a lo largo de estos casi seis años le han apoyado en su labor pastoral, y pedía perdón por sus ausencias, sus errores , carencias y limitaciones. Durante dos meses, continuará siendo Obispo de Huesca y Jaca, hasta el momento en que se nombre Administrador Apostólico o Diocesano. En todo caso, pretende que la Sede Vacante dure poco tiempo y recomendará, tras su experiencia, el nombramiento de dos obispos, para Huesca y Jaca.

El Vicario General de la Diócesis, Nicolás López, daba lectura a la carta del Nuncio con el nombramiento, tras la cual felicitaba al nuevo arzobispo en nombre de la diócesis.

El nuevo Arzobispo de Oviedo leía la carta que, este domingo, dirigirá a los diocesanos de Huesca y Jaca. En ella recordaba los rumores que han corrido en las últimas fechas sobre su nombramiento. Echa la vista atrás y recuerda sus sentimientos hace seis años, cuando fue nombrado obispo. Da las gracias a Dios, al entonces Papa, Juan Pablo II, a los colaboradores en las dos diócesis, sacerdotes, consagrados y seglares. En la hora de los agradecimientos, Jesús Sanz, se emocionaba.

Pero, además, el prelado pedía perdón por los errores que pueda haber podido cometer y también por sus ausencias, derivadas de sus numerosas obligaciones.

También agradecía a todas las autoridades por el servicio compartido buscando el bien común, y a los medios de comunicación, por su labor, su cercanía y desvelo.

Jesús Sanz aseguraba que este nombramiento como Arzobispo de Oviedo no es un premio ni una conquista. Lo calificaba como un misterio que le llevará a intentar hacer mejor las cosas. Además, indicaba que éste que está viviendo es un momento agridulce. Agrio por tener que decir adiós a una gente y una tierra que quiere, y dulce porque no es dueño de su vida y la pone en manos de Dios.

Tras su experiencia, al todavía obispo de Huesca y Jaca no le gustaría que se repitiera esta situación. Cree que Huesca tiene que tener su Obispo y Jaca debe tener el suyo. Incluso desearía que la Sede Vacante no lo esté por mucho tiempo, algo que aconsejará allí donde sea necesario.

La fecha que baraja para su nombramiento es el sábado 30 de enero, a las 11 de la mañana en la Catedral de Oviedo. Son 2 meses y 8 días, lo que supone pedir una pequeña prórroga a la Santa Sede, porque es de dos diócesis de donde tiene que hacer las maletas.

Jesús Sanz reconocía conocer poco de la Diócesis de Oviedo, tan sólo Covadonga y sus montañas. Ni siquiera ha estado nunca en la capital del Principado, Oviedo, pero espera que sean acogedores y promete intentar hacer bien su trabajo.

Y en la hora del adiós, Jesús Sanz reconocía que no siempre han sido bien entendidas sus palabras, aunque hay cosas que podría haber hecho mejor.

De su paso por Huesca y Jaca el nuevo Arzobispo de Oviedo dice que ha sido un tiempo para gozos, alegría, asombro y algún momento duro de incomprensión, a veces motivado por errores suyos. Le queda, sin embargo, un recuerdo muy agradecido.

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