El GA recuerda que las piezas de caza tienen que ser analizadas para evitar triquinosis

El Departamento de Salud y Consumo, a través de la Dirección General de Salud Pública, recuerda que se deben observar una serie de precauciones en la manipulación y consumo de piezas de caza. En concreto se recomienda no consumir la carne de jabalí que no haya sido previamente analizada por un veterinario, sea este oficial o colaborador ya que existe el riesgo de contraer triquinosis. Este veterinario colaborador debe haber sido autorizado por la Subdirección Provincial de Salud Pública correspondiente para ejercer sus actuaciones.

La carne de jabalí es la fuente de contagio más común de triquina, cuya incidencia en nuestra comunidad autónoma puede estimarse entre 2 y 3 animales parasitados por cada 1.000 jabalíes inspeccionados. En la campaña 2008/2009, se efectuaron los análisis triquinoscópicos a 4.183 jabalíes, siendo detectada triquina en 11 ejemplares.

La triquinosis es una enfermedad producida por un parásito (Trichinella spiralis) cuyas larvas se pueden enquistar en la carne de distintos animales, entre ellos el cerdo y el jabalí. Si la carne se consume poco hecha o elaborada como embutido, los jugos gástricos disuelven la cápsula del quiste y la triquina se desarrolla en el ser humano. Los expertos insisten en que este parásito resiste los procesos de desecación, embutido y salazón de la carne. La importancia de esta enfermedad, cuyos síntomas iniciales incluyen vómitos, diarreas, sudoración y escalofríos, fiebre, dolores de cabeza y musculares, dependerá del grado de parasitación y puede ser motivo de graves trastornos.

En cuanto a la manipulación y consumo de todo tipo de piezas de caza, Salud Pública hace también las siguientes recomendaciones:

. El transporte de las piezas debe efectuarse en condiciones de limpieza, y conservarse posteriormente en el frigorífico.

. La carne de caza debe consumirse muy cocida o muy asada.

. No deben proporcionarse a los perros las vísceras de los animales muertos.

. Ante cualquier duda sobre el estado sanitario de los animales abatidos debe desecharse su consumo o consultar al veterinario.

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