Mainar, Shakespeare y Bruto

José Luís Rodrigo

Tanta cita, tantos mensajes “entre líneas”, tantas declaraciones…y un mensaje final de Santiago Mainar: ” Si en esta sala hay alguien tan abyecto y tan vil que quiera ser un esclavo, le pido perdón porque a él, he ofendido”.

Estos días se han dicho muchas cosas sobre él. Lo han dicho expertos que han estudiado su personalidad. Se esperaba con cierta expectación su alegato. Esta vez, menos altivo que el primer día

Mainar, dicen quienes le conocen, es un hombre culto que lleva en sus venas la sapiencia universitaria. Durante estos tres años en la cárcel, no ha parado de leer y en especial, se ha dicho, Shakespeare. En los cinco minutos finales del juicio, en su alegato, parece que se inspiró en el dramaturgo.

Muchas citas y neologismos de sus obras han pasado a formar parte del uso cotidiano, y Santiago Mainar no desaprovechó la ocasión, utilizando La tragedia de Julio César. Se trata una obra trágica, que recrea la conspiración en contra del dictador romano Julio César, su homicidio y sus secuelas.

A diferencia de muchos personajes principales en otras obras del género, César no es el centro de la acción, apareciendo tan sòlo en tres escenas, y muriendo al comienzo del tercer acto. La figura más relevante de la historia es Bruto (asesino de Julio César), y la trama gira en torno a la lucha psicológica entre las demandas en conflicto sobre el honor, el patriotismo y la amistad.

Pues bien, dicho esto, Bruto en su monólogo, nada más matar a Julio César, dice lo siguiente: ¿Quién hay aquí tan abyecto que quiera ser esclavo? ¡Si hay alguno que hable, pues a él he ofendido!

¿Qué pretendió Mainar con su frase final? ¿Teatro o realidad?.

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