La Manhattan reabre sus puertas

La Manhattan reabre sus puertas esta nochevieja. La sala había estado clausurada unos meses por acumular varias sanciones por incumplir el horario de cierre pero estas sanciones vencieron el pasado mes de abril y la Manhattan, aseguran sus propietarios, mantiene en vigor su licencia de pub. La última noche del año vuelve a abrir sus puertas con una fiesta para la que ya se pueden adquirir las entradas.

La Manhattan anuncia su apertura en My Space con el lema "la Ultima Noche de una década…quizá el principio de una nueva era…". La propiedad de esta sala ha asegurado a Radio Huesca Digital que su licencia de pub está en vigor una vez pasados los meses de sanciones y que, sino han abierto antes, es por cuestiones económicas ya que la puesta en marcha del local lleva un gran coste. La fiesta de nochevieja será, por el momento, la reapertura de la Manhattan, aunque la propiedad no descarta volver a abrir después, de manera puntual.

Tras conocer esta noticia el consistorio oscense ha enviado a los medios de comunicación un rosario de comunicados, primero anunciando que este local no tenía licencia y que, por tanto, no podía abrir para después, pedir no dar esa información ya que se estaba consultando a los servicios jurídicos la situación del mencionado local.

En cualquier caso, al parecer, la Manhattan mantiene su licencia de pub y puede abrir la sala como tal, no así como discoteca porque el ayuntamiento sí denegó el Plan Especial presentado por la propiedad para conseguir la licencia de discoteca. La incompatibilidad de actividades, de horarios y los aparcamientos eran las principales razones por las que el Pleno decidía dar el no al Plan Especial.

Una de las razones principales para no aprobar el Plan era la incompatibilidad existente entre el uso terciario de la discoteca y la actividad industrial. También la construcción de pasos elevados y la colocación de bandas rugosas en un polígono industrial, algo incompatible con el habitual tránsito de mercancías pesadas y peligrosas. La necesidad de contar con 500 plazas de aparcamiento en una parcela privada y el solapamiento de horarios en las actividades de ambas partes (discoteca e industriales) contribuían también a no dar el visto bueno al Plan.

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