La Academia de l'Aragonés se reunió en Echo en memoria de Rosario Ustáriz

Los miembros numerarios de la ‘Academia de l’Aragonés’ (Estudio de Filología Aragonesa) han celebrado sesión plenaria en la villa altoaragonesa de Echo para rendir homenaje póstumo a la figura de la poetisa chesa Rosario Ustáriz, miembro de honorario de la entidad que falleció el pasado verano.

En la Biblioteca Municipal que lleva su propio nombre, se constituyó el pleno que trató los distintos puntos del orden del día para concluir con un acto cultural abierto ‘in memoriam’ Rosario Ustáriz. Intervino el Presidente de la ‘Academia de l’Aragonés’, Manuel Castán, quien expresándose en su propia variedad de aragonés, la benasquesa, resaltó con emoción la importante aportación de Ustáriz a la lengua aragonesa a través de otra variedad de igual referencia como es la chesa. Aprovechó para destacar el marco incomparable donde se encontraban y la ocasión excepcional que les congregaba a todos en ese día, tan sólo dos jornadas después de la aprobación por las Cortes de Aragón de la primera ley de la historia sobre lenguas propias de la comunidad y con la decisión tomada por el Pleno de la Academia, minutos antes y en la misma sesión, de comenzar a utilizar ya por la entidad los acuerdos ortográficos alcanzados para la expresión escrita del aragonés y que, en forma de propuesta universal, se hará pública con carácter provisional el próximo trimestre a fin de recoger las observaciones oportunas.

Con gran emoción en el auditorio, Marta Marín, directora de ‘Bisas de Subordán’, leyó después el discurso en cheso que Rosario Ustáriz escribió en su día al aceptar el cargo de miembro honorario de la Academia, y Juan J. Lagraba y José Lera, miembros numerarios, recitaron distintos pasajes de su obra poética. Cerró el acto Luis Gutiérrez, alcalde de Valle de Echo, quien expuso las circunstancias políticas y sociolingüísticas -algunas de ellas distorsionadoras de la realidad- por las que habían estado pasando los representantes políticos en toda la tramitación de la proposición de ley sobre las lenguas propias de Aragón. Se congratuló del acuerdo tomado en Cortes porque servirá sobre todo –dijo- ‘pa meter a resguardo lo patrimonio cultural propio de las fablas chiquetas a las que, por sí solas, lis ye difícil conservarse, pos no basta con la transmisión de padris ta fillos’. Sus últimas palabras fueron de aliento y sintonía con la tarea que está realizando la ‘Academia de l’Aragonés’ y el respeto que habrán de merecer en el desarrollo legislativo los hablantes de cualquier variedad.

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