Huesca trabaja con mediadores para erradicar la ablación

La mutilación genital femenina es una práctica que continúa en muchos países como una tradición fuertemente arraigada. África es el continente donde la ablación femenina está más extendida, y las migraciones la han acercado hasta nuestros oídos. Médicos del Mundo trabaja también en Huesca para erradicarla, y el primer paso en informar a las familias que proceden de países donde se practica de los peligros y secuelas que produce la mutilación genital femenina. Se ha creado una comisión interdisciplinar con profesionales de diferentes ámbitos para informar más y mejor a la población en riesgo.

Esta antigua costumbre provoca el 90 por ciento de las muertes infantiles en numerosos países de África. La extirpación total o parcial de los genitales femeninos es una agresión que tiene graves consecuencias físicas y psicológicas, y forma parte de los mecanismos de opresión a las mujeres, pues está ligada al control de su sexualidad.

Algunas de sus terribles consecuencias son: pérdida del deseo y del placer sexual (precisamente su objetivo es hacer mujeres sin sexualidad propia); infecciones pélvicas con esterilidad, ya que entre 15 y 20 por ciento de las mujeres circundadas no pueden tener hijos; dificultad en los partos y nacimiento de niños deformes.

En muchos de los lugares donde se practica (Somalia, Gambia, Etiopía, Sudán, Togo, Ghana, Senegal, Nigeria, Malí, Benin, Liberia, Sierra Leona, Egipto, Kenya y en menor medida al sur de la península Arábica, en Malasia y en Indonesia) la mujer que no se somete a esta práctica está fuertemente estigmatizada. Algunas madres aseguran que deben hacerlo a sus hijas porque si no, no se casarán jamás, con el abandono económico y social que ello conlleva. En sus países de origen muchas mujeres serían estigmatizadas si no se someten, pero si emigran a occidente el estigma aparece sin han sufrido la ablación. Su sexualidad está mutilada, y de esa diferencia provienen los traumas de algunas de ellas.

Médicos del Mundo trabaja con mediadores que expliquen a los colectivos más vulnerables los riesgos que tiene esta práctica, porque muchos de ellos los desconocen. En sus países creen que no conlleva riesgos.

En Huesca la organización Médicos del Mundo ha creado una comisión interdisciplinar para tratar estos casos y conseguir llegar al máximo número de personas vulnerables, explicarles los riesgos y convencerles de que no sometan a sus hijas a esta práctica. Consiste en crear una red de profesionales sanitarios o del trabajo social para llegar a cuanta más gente mejor. Cursos de formación sanitaria a las familias, información a médicos para que sepan cómo abordar el tema, o formación a personas para que medien con las familias y les persuadan de someter a sus hijas a la ablación.

Durante la mutilación son sujetadas o atadas por las mujeres de su familia mientras la hechicera sujeta una cuchilla, la mayoría de las veces sin esterilizar, y le amputa el clítoris y los labios menores al tiempo que recita una oración. Después de la mutilación, la curandera les cose la vagina de forma que solo quede un pequeño orificio por donde puedan orinar y menstruar. Al momento de casarse, el hombre rompe por la fuerza la infibulación o con un cuchillo, provocando más momentos de intenso dolor.

Comentarios