Miles de romeros cumplen con su cita anual con la virgen de la Alegría de Monzón

Desde primeras horas de la mañana, aprovechando el buen tiempo, romeros de todas las edades pasaban por el camarín de Nuestra Señora de La Alegría, en el conocido como “Día de la Alegría” en que varios miles de mediocinqueños combinan la devoción por la virgen con una jornada lúdica en la que no faltaban los almuerzos y la música.

Como es tradicional, se volvía a repetir la imagen de las faldas de la ermita llenas de gente que sube y baja a la ermita, a la que se llegaba andando, en bicicleta, corriendo, en autobús o en coches. Antes era muy habitual los carromatos, que cada año son menos.

El Patronato Municipal de Festejos organizaba una serie de actividades como el denominado “Camino del Peregrino” que este año se mantenía con salida desde las pistas de atletismo y llegada en lo alto de la ermita. Los participantes debían sellar un carné en ambos puntos y se llevaban un detalle religioso en la salida y una pañoleta a la llegada. Cerca de 2000 cupones se rellenaban batiendo el récord de su primera edición como explicaba,Javier Vilarrubí, concejal de Fiestas.

Así, este año se contaba con la aportación de distintas casas de 2000 magdalenas, 90 litros de vino, 1000 pinchos de la Alegría de chorizo o longaniza, 2000 pañoletas con la mascota de la fiesta, 90 barras de pan o 100 kilos de longaniza seca, que se consumían a tiempo de récord. Además, se realizaban distintos vuelos de avionetas aprovechando que no había nubes.

El programa de actividades organizadas para el “Día de la Alegría” se completaba con tres misas, y la actuación de Aires Monegrinos. Además, la Peña La Trifulca invitaba a huevos fritos.El presidente de la Asocación Virgen de la Alegría, José Antonio Heras, se mostraba muy satisfecho de como había transcurrido la misma, tanto desde el punto de vista de la devoción como de lo pagano.

Asimismo, reconocía que el trabajo realizado durante el año de mantenimiento de la ermita había sido apreciado por los romeros. Este año, el párrroco de Santa María del Romeral, José Huerba, presidía la misa central de la fiesta en la que invitaba a los montisonenses a que subieran más a menudo a ver a la virgen de Nuestra Señora de Alegría, no sólo el Lunes de Pascua.

Para aquellos, que no podían desplazarse a pie, se habilitaban una serie de autocares gratuitos que salían del Colegio Santa Ana y que los llevan hasta la explanada de la Cruz.

La romería duraba hasta el mediodía, momento en el que los romeros se juntaban con amigos y familiares a comer en torres o casas de campo.

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