Cartas al Director: Un dolor y una esperanza muy cercanos…

Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro de Huesca

La tragedia del 23 de Abril del pasado año, ya forma parte inseparable de nuestra vida como Ciudad, como Barrio, como Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Acercarnos a los recuerdos de aquel y aquellos días , nos envuelve de nuevo en el dolor compartido, el ansia desbordada y humanitaria por ayudar, la esperanza por sobrevivir, o en la angustia de quienes exclamaban “que será de nosotros”.

Familias destrozadas por la muerte de seres tan amados, personas ya sin el hogar elegido para vivir sus sueños, hermanos evangélicos sin su lugar tan trabajado para celebrar sus cultos, enfermos y ancianas abandonando por fuerza sus casas…

Como ante tantas tragedias las preguntas de siempre: “por qué, por qué …, o dónde está Dios…”

Y ante la imposibilidad de responder, el recuerdo de aquella respuesta visible del esfuerzo compartido por liberar de los escombros y salvar vidas, la ciencia esforzándose por salvar, el acercamiento y el calor humano como de hermanos, las lágrimas desde el corazón que late con quien sufre, el abrazo más sincero que nunca, la esperanza amaneciendo desde la desesperanza…

Amistades que surgieron entonces desde la nada hasta convertirse en vida compartida, puertas de luz que se abren naciendo en la misma oscuridad, brotes de vida que animan a seguir asumiendo tanto dolor .

Esa experiencia de dolores y de esperanzas vivida en nuestra Parroquia, ahonda en la exigencia de Jesús de Nazaret de estar con el que sufre, con el que espera ayuda, con quien no sabe qué hacer ni qué decir.

Unidos, y hermanados, de todo salimos y saldremos. Nuestros mayores ya saben de ímprobos esfuerzos para sobrevivir, superando situaciones imposibles.

Los oscenses ni hemos dejado ni podemos dejar solos, a quienes aun no se han recuperado de la pérdida de sus familiares, necesitan regresar a sus viviendas, a su lugar de culto, o mejorar su salud.

Y nosotros, como Parroquia, nos sumamos a todos, para seguir viviendo en ese dolor y esa ESPERANZA tan cercanos en el día a día.

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