El Festival de Cine de Málaga premia a Juanjo Javierre por la música de "Que se mueran los feos"

El músico oscense Juanjo Javierre ha sido premiado en la 13º edición del Festival de Cine de Málaga con la “Biznaga de Plata” a la Mejor Banda Sonora Orignal por la película “Que se mueran los feos”, dirigida por el zaragozano Nacho García Velilla y en la que, tal y como señala Javierre, la música está muy presente.

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No es la primera vez que Nacho García Velilla y Juanjo Javierre trabajan juntos en una película, pues la banda sonora del último filme del cineasta antes de “Que se mueran los feos”, “Fuera de carta”, ya fue compuesta por músico altoaragonés. Para Javierre, trabajar con el zaragozano es "divertido" ya que trabaja con un buen amigo.

Las reacciones a este premio no se han hecho esperar y la concejal de Cultura del Ayuntamiento de Huesca, Teresa Sas felicitaba a Javierre nada más conocer la noticia por un trabajo al que, afirmaba, el oscense ha dedicado mucho tiempo.

El pasado día 22, Juanjo Javierre visitaba los estudios de Radio Huesca Digital, donde hablaba de sus primeras impresiones sobre la película y “las buenas vibraciones” que había generado el largometraje en el festival de cine que ahora le ha premiado. Javierre resaltaba que este filme refleja a la perfección la provincia de Huesca y la capital oscense.

“Que se mueran los feos”

Javier Cámara es Eliseo, un cuarentón feo, cojo y soltero. Carmen Machi, Nati, una mujer fea y separada. Ninguno de los dos conoce realmente el amor.

Eliseo piensa que lo peor de su vida está por llegar. Nati piensa que lo mejor de su vida está por llegar.

La muerte de la madre de Eliseo vuelve a cruzar los caminos de los protagonistas después de veinte años, para darles una última oportunidad de ser felices y de enamorarse.

El director Nacho García Velilla ha querido dar una vuelta de tuerca a las habituales comedias románticas para realizar una crítica al culto desmedido a la belleza.

Los personajes de ‘Que se mueran los feos’ viven en un idílico pueblo en el que no sólo nadie escapa de sus complejos, sino que además son su mote. Así, la película recrea un universo imaginario que refleja ese realismo mágico rural en el que las vacas, paradójicamente, además de dar leche, compiten en concursos de belleza.

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