Los códigos de la montaña

José Luis Rodrigo

Dice el doctor Morandeira que este golpe ha sido muy duro. Desde Tatopani, abandonado ya el campo base indica: “queda la satisfacción de pensar que, en un principio, creíamos que íbamos a perder a todos nuestros compañeros, incluidos los sherpas. Y, al final, sólo tenemos que lamentar la pérdida de Tolo, cuya vida se nos ha escapado por los pelos. Creemos sinceramente que el rescate realizado en el Annapurna marcará un hito en la historia de los rescates himaláyicos, por su eficiencia, rapidez y altitud. Lo que no nos sirve para devolver la vida a Tolo, pero al menos nos consuela pensando que nunca se hizo nada tan rápido y eficiente en estas montañas para lograrlo. Gracias. Nuestro más sincero agradecimiento a todos los que han intervenido.”

Morandeira, que lleva 40 años dedicado a estos temas de rescate, ha querido poner un poco de cordura entre tanta confusión. Menos mal.

Tolo Calafat Marcus (Palma, 1970), casado y con dos hijos de ocho y un año, era un gran aficionado a la montaña para quien el Annapurna era su quinto ocho mil. Allí encontró la muerte la semana pasada cuando descendía la montaña junto a Pauner y Oiarzabal. Su muerte ha desatado una tormenta de opiniones de todos los tipos.

Por encima de los 7.000 m el código de las montañas ya se sabe. No hay que explicarlo entre los montañeros. Desde las butacas, despachos,... donde también estoy escribiendo, es muy fácil opinar. Hay que ser muy prudente.

Los códigos de la montaña, hasta ahora siempre respetados, han quedado pulverizados (en muchas declaraciones) en pocas horas con todo lo ocurrido en el Annapurna. Habrá que aprender de los errores.

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