Técnicas innovadoras en la Escuela de Restauración de Huesca

Tras restaurar el retablo de San Nicóstrato de Alquézar, dos retablos de pequeño formato de Anento y uno de Monterde, los alumnos de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Aragón, ubicada en Huesca, trabajan en la actualidad en el retablo del Santo Cristo de Rasal. Los profesores de la Escuela están aplicando la metodología propuesta por el italiano Paolo Cremonesi (coordinador científico del Centro per lo Studio dei Materiali per il Restauro).

Este método trabaja en nuevos procedimientos y técnicas para limpiar las obras, bien con disolventes orgánicos pero de una forma más sistemática y buscando aquellas sustancias más adecuadas a la obra concreta, bien con disoluciones acuosas a las que se añaden otras sustancias: tensoactivos, quelantes, ácidos, bases, etc. Los métodos acuosos son mucho menos agresivos que los disolventes tradicionales. Como explica Javier Gavín, profesor de Química de la Escuela, el tratamiento de las obras de arte requiere un tratamiento más sistemático y continuado en el tiempo.

Todos los años, la Escuela organiza unas jornadas que, como explica su directora, María Pilar Bea, “son interesantes tanto para avanzar en conocimientos relacionados con la restauración como para divulgar estos conocimientos entre los alumnos que ya han salido de la Escuela”. Apunta Bea que “la teoría de la restauración avanza cada año y es interesante que la conozcan tanto los alumnos actuales como aquellos profesionales a quienes puede servirles para llevarla a la práctica”.

En las últimas jornadas, celebradas el pasado mes de marzo, se hizo hincapié en las nuevas técnicas de limpieza y cuidado que permiten tratar las obras de arte con menor agresividad al tiempo que se utilizan productos menos dañinos para las personas que trabajan con ellos y para el medio ambiente. 

Tanto María Pilar Bea como Javier Gavín destacan que lo más importante de la Escuela son sus propios alumnos, que trabajan con vocación y esta ilusión se transmite a las obras que restauran. Para Bea, lo más importante es contar con “profesionales muy cualificados, con buenos criterios de protección y que hagan un estudio profundo histórico, artístico, documental y gráfico de la obra”.

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