Adiós, teatro griego

Nuria Garcés

Hay obras que, cuando se hacen, desvirtúan o cambian completamente lo que allí había antes. Pienso en la actual sede del antiguo Banco de España que, una vez eliminada la pirámide que lo coronaba y rodeado de transparentes cristales, nada tiene que ver con lo que fue. Algo parecido le pasa al Teatro Griego del parque Miguel Servet. Pero peor.

En el año 2007 se presentó a bombo y platillo un proyecto, redactado por el arquitecto Francisco Lacruz, que planteaba una remodelación importante de esta zona del parque, dotándola de más espacios escénicos, y dándole un gran valor. Cierto es que el proyecto tenía un presupuesto muy elevado, más de 800.000 euros. Lo que no se puede decir es que, con tan sólo 12.000 euros, se ha restaurado o recuperado el Teatro Griego. Más que nada porque cualquier parecido con el Teatro Griego de siempre es pura coincidencia. Estaré de acuerdo en que era un lugar poco transitado y en un estado de gran dejadez. Habrá que pensar de quién es la culpa.

De ahí a haberle quitado absolutamente toda la magia que tuvo en su día, pues en fin. Hacen un escenario enorme, nada que ver con el que había, reponen las columnas, vale, y le quitan todo el fondo arbóreo que tenía (si estaba muy mal, se replanta o se rehace, pero habría que dejar de nuevo ese entorno vegetal), echan hormigón en el suelo, y ya contamos en el parque con un nuevo lugar en el que organizar conciertos y otros eventos culturales.

Si era eso lo que se quería, bien. Pero tampoco es para estar orgulloso. Esto me recuerda al Banco Azul. ¿Se acuerdan?

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