Delirio en el Palacio con el segundo triunfo del Peñas

Se impusieron los peñistas por 88-75 a Tíjola y el ascenso está un poco más cerca con el 2-0 puesto que los almerienses están obligados a ganar los tres partidos y el Peñas ha demostrado en los dos encuentros de casa que tiene armas suficientes para culminar esta gran campaña con el ascenso a LEB-Oro. Unos 3.500 espectadores vibraron en el Palacio de los Deportes con la ‘magia’ del baloncesto que ha vuelto por la puerta grande a Huesca con el espectáculo que da un equipo que tiene una filosofía de juego que ha enganchado a los aficionados.

La primera parte fue vibrante porque Tíjola quiso tirar de sus rotaciones y de su defensa para poner en apuros al Peñas y de hecho lo consiguió puesto que el primer parcial fue para los visitantes con 22-27 después de diez minutos igualados y que hacía presagiar un partido muy disputado.

La película cambió en el segundo cuarto y rápidamente el Peñas le daba la vuelta con 28-27, demostrando que el mal rato había pasado e incluso la diferencia se fue hasta el 36-29. Pero los almerienses apretaron en defensa y jugando al límite con el permiso arbitral que le llevó a igualar a 43-43 y luego a 45-45, resultado con el que finalizaba el primer tiempo.

En el tercero, de nuevo la defensa de Tíjola era muy agresiva, pero a pesar de ello, Peñas demostraba que como conjunto es muy superior a los de Antonio Herrera y el marcador señalaba un apretado 68-65 a favor oscense que empujado por el público se acercaba al triunfo.

En el último cuarto se empezaron a marcar diferencias gracias al mayor acierto del Peñas y eso que Tíjola se lío la manta a la cabeza por faltas que no solamente buscaban frenar a los jugadores lo que enfadó y mucho al respetable, aunque se limito a animar y a llevar en volandas a un Peñas que acabó ganando por 88-75 ante el delirio del Palacio de los Deportes.

La nota negativa la lesión de Salsón que veremos si le permite estar el lunes en Tíjola en un tercer partido donde se espera un ambiente infernal para los oscenses que viajan con la tranquilidad de tener encarrilada la final.

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