La expedición Montañas sin barreras hace cima en el Mckinley

Por primera vez en la historia del montanismo español, tres alpinistas discapacitados - dos amputados de una de las manos y uno con un escaso resto visual de solo un 10% - han conquistado el 'techo de América del Norte', el Mckinley, de 6.194 metros, en Alaska. Los alpinistas que han cosechado uno de los éxitos deportivos más sobresalientes del panorama alpinístico actual son Miguel Ángel Gavilán, Valentín Ruiz y Ricardo García, todos ellos pertenecientes al club 'Montanas sin barreras'. Los montañeros han estado acompañados por el capitán Javier Barba y el suboficial mayor Pedro Arceredillo, ambos del GMAM, Grupo Militar Alta Montana de Jaca, en calidad de guías.

Los alpinistas partieron del campo V, ubicado a 5.200, bajo unas meteorología favorable, aunque la temperatura alcanzo los -20 C. El día anterior llevaron a cabo un primer intento, pero el mal tiempo - vientos por encima de 50 kilómetros por hora - , les obligo a retirarse y a pernoctar en las tiendas.

El Mc Kinley, es un coloso - en la lengua de los inuits significa 'el más grande' - y su ascensión supone un reto deportivo de gran envergadura y de prestigio en el mundo del alpinismo. De hecho, solo el 50% de los alpinistas que lo intentan, hacen cumbre. Se trata de una montaña temible, tremendamente fría, está ubicadas a escasos tres grados del círculo Polar Ártico, donde las tormentas de nieve y los vendavales son frecuentes.

 

Destacar que en el caso de Ricardo García se trata de una persona con solo un escaso resto visual de un 10% lo que hace que su ascensión pueda considerarse de autentica gesta deportiva. Para los alpinistas con este tipo de discapacidad, supone un tremendo esfuerzo mental y físico moverse en esas altitudes, sobre un terreno glaciar y con frecuentes aristas de nieve, especialmente las que dan acceso a la cumbre. Por todo ello, las medidas de seguridad deben extremarse y estas estaban a cargo de los dos miembros del GMAM, que atesoran un sólido y dilatado historial de ascensiones.

Los expedicionarios iniciaron su aventura el pasado día 18 de mayo, tras un vuelo en avioneta, que les deposito en el glaciar de Talkeetna, a unos 2.200 mts. de desnivel. Les aguardaban 4.000 metros de desnivel, cargando sobre sus espaldas y con la ayuda de un trineo, unos 50 kilos de material por expedicionario. Las primeras jornadas resultaron agotadoras por el desnivel a superar y por el hecho de que las dimensiones de los glaciares por donde transita la ruta son interminables. Como casi todo en Alaska, repleto de esplendor y enorme en la dimensión. El día 22 se instalaron el campo IV, a unos 4.200 metros de altura. Allí se permaneció cuatro días, para aclimatarse, antes de iniciar el definitivo asalto a la cumbre, y tras equipar el campo V.

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