La expedición del Mckinley inicia su regreso tras hacer cima

Desde este viernes regresan los alpinistas discapacitados españoles que conquistaron el pasado sábado día 29 de mayo por primera vez en la historia del montanismo español, el monte McKinley de 6.194 m. en Alaska. Los alpinistas que han cosechado uno de los éxitos deportivos más sobresalientes de nuestro panorama alpinistico actual son Miguel Ángel Gavilan, Valentin Ruiz y Ricardo García, todos ellos pertenecientes al club 'Montanas sin barreras'. Les acompañaron el capitán Javier Barba y el suboficial mayor Pedro Arceredillo, ambos del GMAM (Grupo Militar Alta Montana) en calidad de guías.

Los alpinistas partieron del campo V, ubicado a 5.200, a las 09:30 horas, hoyando la cima a las 18:00 bajo una meteorología favorable, aunque la temperatura alcanzo los -20 C. El día anterior llevaron a cabo un primer intento, pero el mal tiempo - vientos por encima de 50 kilómetros por hora - , les obligo a retirarse y a pernoctar en las tiendas.

Destacar que, en el caso de Ricardo García, estamos hablando de una persona con solo un escaso resto visual de un 10% lo que hace que su ascensión pueda considerarse de autentica gesta deportiva. Para los alpinistas con este tipo de discapacidad, supone un tremendo esfuerzo mental y físico moverse en esas altitudes, sobre un terreno glaciar y con frecuentes aristas de nieve, especialmente las que dan acceso a la cumbre. Por todo ello, las medidas de seguridad deben extremarse y estas estaban a cargo de los dos miembros del GMAM, que atesoran un sólido y dilatado historial de ascensiones.

Los expedicionarios iniciaron su aventura el pasado día 18 de mayo, tras un vuelo en avioneta, que les deposito en el glaciar de Talkeetna, a unos 2.200 mts. de desnivel. Les aguardaban 4.000 metros de desnivel, cargando sobre sus espaldas y con la ayuda de un trineo, unos 50 kg. de material por expedicionario. Las primeras jornadas resultaron agotadoras por el desnivel a superar y por el hecho de que las dimensiones de los glaciares por donde transita la ruta son interminables. Como casi todo en Alaska, repleto de esplendor y enorme en la dimensión. El día 22 se instalaron el campo IV, a unos 4.200 metros de altura. Allí se permaneció cuatro días, para aclimatarse, antes de iniciar el definitivo asalto a la cumbre, la cual pisaron tras 8 horas de ascensión para posteriormente regresar al Campo V completando una dura jornada de 12 h.

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