Mal trago para Darío Cabrero en Montmeló

El piloto oscense participaba fin de semana en la carrera del CMV en Montmeló. Darío estrenaba este trazado con la 125  en la primera tanda de cronos oficiales y hasta bien mediada ésta no empezó a hacer tiempos reseñables, haciendo al final (vuelta 12 de 12) el 17º mejor tiempo, 2:06:613. Peor le iría en la segunda tanda, pues cuando tan solo llevaba 3 vueltas, una rotura del motor en final de recta le hizo perder el control y acabó por los suelos sin poder continuar. Al final 22º de parrilla.

 

Con el tiempo justo, se pudieron reparar los desperfectos de la moto y cambiar el motor gripado por el de repuesto, de peor rendimiento, pero por lo menos correría la carrera.

 

No llegó a la vuelta de formación, pero sí a la de calentamiento, pero al no tener clara su posición, saldría una línea más retrasado de lo que le pertenecía, desde el puesto 27. Pero, otra vez hizo una buena salida y llegaba el 12º a la primera curva. Con el motor bastante inferior, lograba mantenerse en el grupo más reñido de la carrera, pues estaban 7 pilotos luchando por la 9ª plaza.

Llegó ha conseguir un tiempo de 2:05.018 en la 8ª vuelta, lo que le serviría para despegarse del grupo con otros dos pilotos y asegurarse el puesto 11º que habría sido todo un éxito dadas las circunstancias, pero la mala suerte se cebó con el joven piloto  y el viejo motor empezó a fallar también cuando faltaban 4 vueltas, perdiendo puestos paulatinamente llegando incluso a pararse en la última sin poder acabar la carrera.

 

La única nota positiva fue la entrega del trofeo que el año pasado no pudo recoger en el podium después de haber quedado 3º, porque en su lugar lo hizo otro corredor que posteriormente fue descalificado. Algo que, según el presidente de la delegación barcelonesa de la federación catalana de motociclismo, Miguel Martínez, director de carrera en aquel día, no se suele hacer pero que viendo el carácter del oscense quiso personalmente hacerse cargo de entregarle el merecido premio y en el propio podium.

 

Darío Cabrero, que ya casi lo había olvidado, se llevó una grata sorpresa y agradeció el hecho.

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