Agua y fuego para celebrar San Juan en la Ribagorza

El agua y el fuego son los principales protagonistas en la comarca de la Ribagorza en la noche de San Juan. Muchos son los que aprovechan esta noche para quemar todo aquello de lo que se quieren deshacer. Son muchas las localidades ribagorzanas que aún conservan los curiosos ritos que hoy en día conocemos y que, gracias a la tradición oral, han conseguido no quedar en el olvido.

En Graus, una tradición que a día de hoy se sigue realizando es la de acudir a las 7 fuentes. En pequeños grupos de amigos y familiares, los grausinos acuden a 7 de las fuentes del término municipal de Graus para tomar un trago de ellas y lavarse los brazos. Todo el recorrido se tiene que hacer a partir de las 12 campanadas y antes de que salga el sol.

En Benabarre, tras saltar las hogueras, asan ajos en el calibo y se los comen. Además, durante la noche, recogen avena para frotarse las verrugas antes de que salga el sol.

En Lascuarre y en Villacarli, había un remedio para los niños herniados. Se buscaba a un Juan y a un Pedro quienes eran los encargados de portear al niño hasta un roble con unas características específicas. Una vez ahí, repetían “Tómalo Juan, dámelo Pedro. Tómalo malo, dámelo bueno.” Esto se repetía hasta que dejaban de sonar las campanadas.

En la Ribagorza también existen unos seres mitológicos llamados las encantarias que salen la noche de San Juan. Estas hadas, que viven en los en el agua de los ríos y barrancos ribagorzanos, son lavanderas, que tienden su colada en la noche de San Juan. Por las noches, estas encantarias, entonan tristes cantos que se confunden, a veces, con el sonido del viento pasando entre las rocas de los barrancos.

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