Caracol de Oro

José Luis Barrio

El año pasado la Asociación de Vecinos de San Juan, Joaquín Costa y El Molino instituyeron un premio, para reconocer a sus vecinos más queridos. Eligieron el caracol, gasterópodo imprescindible en la noche de San Juan, cómo distintivo, por supuesto, de oro. Lo de menos es de qué materia este hecho, lo importante es con el afecto y sentimiento con el que se ha entregado en las dos ocasiones: el primero, al cura del barrio, Jesús Laborda, que una enfermedad le apartó de sus vecinos y la segunda, a una realidad de la música, la soprano María Eugenia Boix, quien triunfó en el Teatro Real de Madrid, recientemente.

Dos personas muy queridas y reconocidas por el barrio, por aquellos con los que convives a diario, en definitiva, aunque ahora las lógicas carreras profesionales hacen que sea menor su presencia. La última en recibirlo, Maria Eugenia Boix, sigue manteniendo una estrecha relación con Monzón, mientras se abre un camino profesional. Hace poco volvía a actuar junto a Ensemble XXI formación nacida del Conservatorio Profesional de Música de la ciudad, que prepara nuevo disco, en concreto, en el encuentro comarcal de Amas de Casa.

Por ello, es importante que una asociación de vecinos haya tomado el camino de destacar públicamente a sus vecinos, en un tiempo en el que quizás prime más el individualismo que la convivencia, dónde cada uno quiere mantener su espacio, sin saber ceder, o dónde nos cuesta reconocer los méritos del vecino de al lado. Enhorabuena por el empuje de la Asociación y que siga muchos años, pero el año próximo, en la noche de San Juan, por favor, caracoles en vez de sardinas, que aunque están muy buenas, no es lo mismo.

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