Cartas al Director: Elboj: el momento del adios

Junta directiva de la Asociación del Polígono 14

Se marcha Vd. como llegó y estuvo, sin defraudar en su ocaso: otra vez la prepotencia, la soberbia y los malos modos. Pedir disculpas era mucho para su persona.

No vale once años de caudillo y el último minuto de servidor público; le conocemos, no puede ya engañarnos; su credibilidad para nosotros, por sus hechos, está arruinada.. Tendría que sonrojarse cuando afirma sin pestañear que le hacemos propuestas fuera de la Ley; ¡qué cosas señor Elboj¡ Nosotros, las víctimas, para quienes no ha habido otra ley durante 30 años que la negativa municipal a todo, el abandono y el silenciamiento; las licencias de obras sólo obtenidas en el Juzgado, como en un Estado de excepción. El daño moral y el perjuicio económico han sido notables, pero nadie asume la responsabilidad de estos graves actos, y ni Vd. ni los técnicos conjugan el verbo reparar.

No mienta Sr. Elboj; no ha negociado con nosotros ni un segundo, salvo que esto sea una foto al comienzo de reuniones a las que nunca se quedaba, o la espantada final del pasado verano previa convocatoria escrita suya; ni tampoco el Justicia le ha recomendado nada. Lo suyo es simplemente surrealista; obsesión enfermiza por la gloria, que debiera curarse súbitamente con el examen de la ciudadanía (sólo le salvan para el aprobado justo las Instituciones que han recibido sus dádivas). Su partido le echa antes que los soberanos lo desalojemos y Vd., tan dado a las patadas, monta el número.

Ha fracasado con estrépito en el Polígono 14; no ha sabido ni querido resolver el problema porque sólo entiende del urbanismo de plusvalías; se ha dejado llevar por criterios técnicos fuera de la realidad social, mientras que el urbanismo clásico, de las zonas antiguas de la ciudad, se le ha atragantado sin alternativas; así, Vd. siempre a piñón fijo, hierático, nunca ha tenido un plan B, ni esa flexibilidad del político de la calle; últimamente le vemos menos que al coche oficial y la guardia pretoriana.

No ha buscado el Acuerdo por su rencor, porque nunca ha perdonado que le hiciéramos rectificar. Y qué patético en su despedida atrincherado tras un informe técnico ad hoc (los funcionarios no están para eso) entonando el “yo no he sido”. Ni la Ley ni los técnicos son obstáculo cuando hay voluntad política, que otros recientes y significativos ejemplos nos ha dado en la ciudad. Ha dilapidado contra nosotros tres legislaturas, y su engaño ha sido imperdonable para que ahora quiera marcharse limpio de polvo y paja.

Cuánta generosidad nos ofrece: o suelo urbano no consolidado para arrasar lo existente –y en grave discriminación con áreas colindantes-, o suelo urbano consolidado en condiciones de ruina patrimonial y asfixia económica. Sólo busca nuestra rendición y que desaparezca la Asociación. ¡Qué honradez la suya. y qué bárbaros nosotros y quienes nos asesoran¡. Mire Sr. Elboj, es una máxima de la lógica que quienes provocan y sostienen un problema no puedan estar en su solución. Cada uno sabrá su deber, pues nuestro hartazgo de Vd. y de alguna actitud técnica rebasa todo límite razonable.

Ni en la despedida es Vd. elegante, intentando maniatar a su sucesor y condicionar al futuro Concejo. Márchese en silencio, puesto que ha elegido la puerta trasera, y deje que sus damnificados esperemos de nuevas etapas políticas una solución razonable para el barrio y el conjunto de la ciudad. Y si le queda algo de conciencia -aunque sea en la intimidad-, reconózcase pobre mortal y busque la auténtica gloria: paz con sus vecinos.

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