Las lluvias del invierno y las escasas horas de calor reducen la cosecha de miel y polen a mínimos históricos

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UAGA-COAG informa de que la cosecha de miel de la campaña 2009/2010 no superará hasta junio las 15.000 toneladas, cifra que supone una reducción del 50% respecto a la media de los últimos años (30.000 TN). En el caso del polen, la reducción estará cercana al 70%

El largo período de lluvias (noviembre 2009- marzo de 2010), con intervalos de temperaturas mínimas muy bajas en numerosas regiones españolas, unido a una primavera muy inestable, con cortos intervalos de calor, han sido los principales causantes de esta situación. Por el momento, las mieles de romero, azahar y mil flores han sido las más afectadas, aunque estamos a la espera de conocer los datos de producción de las cosechas de girasol y eucalipto, así como de las mieles de bosque (encina y roble),  que se cosechan a finales de verano.

Además, el “síndrome de despoblamiento” de las colmenas sigue haciendo mella en las explotaciones apícolas de nuestro país, con una media de mortandad del 25-30% anual, pese a que en la campaña actual estas pérdidas se verán compensadas en buena medida por la menor presencia de población del parásito Varroa Destructor en las colmenas. Gracias al control sanitario que ejercen los apicultores profesionales con el uso de tratamientos veterinarios autorizados se ha facilitado la reposición de enjambres tras el duro y largo invierno.

“Sin embargo, las variables climáticas no son por sí solas suficientes para reducir la producción a la mitad. La proliferación de insecticidas sistémicos, autorizados por la UE y utilizados en el tratamiento de semillas y en distintos cultivos para combatir plagas de forma puntual, provoca efectos adversos en el sistema nervioso de las abejas y tienen una creciente influencia en la desaparición de insectos polinizadores”, ha apuntado Daniel Gimeno, responsable del sector apícola de UAGA.

En la actualidad, tanto en la UE como a nivel mundial, hay un escaso conocimiento de los factores y riesgos que causan la pérdida de colonias de abejas, siendo objeto de estudio el atribuido a la contaminación de los colmenares con sustancias como la clotianidina, el tiametoxam, el imidacloprid y el fipronil, insecticidas sistémicos que dejan residuos en el néctar y en el polen de las flores de las semillas y cultivos tratados. Bajo sus efectos, las abejas pierden el sentido de la orientación y no pueden regresar al colmenar.

La Comisión Europa ha publicado la Directiva 2010/21/UE modificando el anexo I de la Directiva 91/414/CEE para estas cuatro sustancias activas pidiendo a los Estados miembros que “deben poner en marcha programas específicos de control para comprobar la exposición real de las abejas productoras de miel a estas sustancias activas en zonas comúnmente utilizadas por las abejas para libar o por apicultores, cuando y según proceda”. En este sentido, COAG ha pedido una reunión al Director General de Recursos Agrícolas y Ganaderos del MARM, Carlos Escribano, para conocer de primera mano las medidas y disposiciones tendentes al cumplimiento de la aplicación de esta Directiva en nuestro país.

El propio Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ha dirigido al Gobierno y al MARM una recomendación sobre el uso de estos pesticidas para el tratamiento de semillas con el objetivo de evitar riesgos en la cabaña de abejas, recogiéndolo en el contenido de su informe anual correspondiente a 2009 y presentado recientemente en el Senado. En dicho informe se explica de forma muy pormenorizada la necesidad de que el MARM revise las autorizaciones de “imidacloprid” y que “prohíba su uso” o, en su defecto, formulen condiciones de utilización que “prevengan” los riesgos para las abejas.

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