Vivienda y exclusión social, temas pendientes del catálogo de servicios sociales

El Departamento de Servicios Sociales ultima el catálogo de prestaciones de la nueva ley de Servicios Sociales. En general, las entidades que han participado en el proceso de elaboración del catálogo consideran esta ley y su catálogo un gran avance, que reconoce muchos derechos de obligado cumplimiento para la Administración, pero también ven algunas carencias que deben resaltar. Más concreción en los servicios (como en el copago) o el derecho a vivienda de personas que no son dependientes pero sí sufren exclusión social son algunos de los temas que el catálogo deja pendientes.

La Ley de Servicios Sociales se aprobó en junio de 2009. El catálogo de prestaciones finalmente se aprobará mediante decreto, no dentro de la ley, como pedían las asociaciones, pero está apunto de aprobarse. El catálogo reconoce prestaciones esenciales, que los fondos públicos deben garantizar y prestaciones complementarias, que dependen del presupuesto. Precisamente estos últimos servicios son los que más diferencias crean.

Esta Ley está pensada para los diversos ámbitos en los que se encuentran carencias sociales. Tanto para discapacidad intelectual como física o para enfermedades mentales, ancianos, menores en peligro de exclusión social o mujeres vulnerables. Para éstos y otros ámbitos debe trabaja esta ley, por eso, una petición de las asociaciones era que no se desarrollase únicamente desde el Departamento de Servicios Sociales, sino también desde Salud o vivienda por ejemplo.

José Luis Laguna, el gerente de Atades (que trabaja con discapacidad intelectual) aportaría más alternativas de vivienda, como VPO para discapacidad. También recuerda que faltan algunas cosas más explícitas, como el decreto del copago, porque no está desarrollado cuánto se deberán pagar en algunos servicios (esenciales o complementarios).

Desde la Cruz Blanca, una entidad que trabaja muchas problemáticas, se señalan carencias importantes como los temas de inclusión social, esenciales dicen para el futuro. Para ello, echan en falta programas de prevención contra la exclusión social o de inserción, con talleres de empleo o alternativas de vivienda. Otro problema que se apunta es para las personas menores de 65 años que no son dependientes pero necesitan apoyo. Ellas no entran dentro de la ley de dependencia ni son ancianos, así que quedan fuera de sus ayudas. Solicitan plazas concertadas específicas para personas en riesgo de exclusión social.

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