Pastoral conjunta de los obispos aragoneses contra la nueva Ley del Aborto

El arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, el obispo de Barbastro-Monzón, Alfonso Milián, y los administradores apostólicos de las diócesis de Huesca y Jaca, Jesús Sanz; Teruel y Albarracín, José Manuel Lorca; y Tarazona, Demetrio Fernández, han elaborado una carta pastoral en la que, conjuntamente, muestran su postura contraria a la nueva ley del aborto. La carta se hará pública este próximo fin de semana. Aseguran que callar y no hacer nada ante este nuevo y gravísimo atentado contra la vida de los más inocentes, les puede convertir en cómplices por omisión. Por ello, no pueden callar y deben pararse a pensar qué respuesta activa en favor de la vida debe dar cada uno, indivios, familias, comunidades o instituciones. Reconocen también que con la anterior Ley del Aborto ya existía el aborto libre en España.

Los obispos y administradores apostólicos aseguran que la nueva ley es un acto inmoral de la máxima gravedad, que atenta contra la responsabilidad familiar, al permitir abortar a jóvenes de 16 años. La carta lleva por título "No podemos callar, debemos actuar" y en ella se afirma que la nueva ley, que entró en vigor el 5 de julio, restringe el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales médicos. Del mismo modo, consideran que esta ley añade nuevas razones de inmoralidad e injusticia respecto a la anterior, ya que considera el aborto como un derecho de la mujer hasta la semana 14 de gestación, así como un modo más de planificación de la reproducción. Dicen igualmente, que impone un programa educativo escolar en la infancia y en la juventud, que es abortista y con una idea falsa de la sexualidad humana.

Los prelados aragoneses hacen hincapié en el derecho a la vida para oponerse a la práctica del aborto, y aseguran que la nueva ley tiene "pies de barro", al basarse en principios que niegan el derecho a la vida. Y añaden que, al reconocer como derecho que unos ciudadanos puedan matar impunemente a otros y negar el derecho a la vida, ya ha comenzado su destrucción.

La carta también propone establecer cauces para que las madres dispuestas a adoptar dispongan de alternativas efectivas a esta opción, como los procedimientos de adopción nacional.

Los obispos también se preguntan si, tras el aborto, no llegará también la legalización de la eutanasia.

Comentarios