La-33 baja el telón en los conciertos de Sallent

Pirineos Sur recibe este miércoles, 21 de julio, uno de los proyectos de salsa colombiana más efervescentes y urbanos del momento, La-33. Con ellos concluyen los conciertos nocturnos en el escenario de Sallent de Gállego. Hablamos de una formación surgida en el “underground” de Bogotá, en 2002, que ha creado una escena musical que no existía y que les ha hecho merecedores del sobrenombre de "los rockeros de la salsa".

El Festival Internacional de las Culturas continúa recorriendo los países latinoamericanos para mostrarnos su creatividad musical y los matices sonoros propios de estos países. En los últimos días, Colombia está siendo el territorio más analizando, trayendo hasta los escenarios de este festival los ritmos más variados que se producen en los territorios colombianos.

Por ello, el miércoles, Pirineos Sur se sumerge en el panorama más urbano y underground y nos presenta a la banda que lanzó el nuevo estilo de salsa procedente de Bogotá, La-33. Su nombre procede de la calle en la que se encontraba el local donde inicialmente ensayaban y su apuesta es la de tomar como base el sonido de la salsa que se hacía en Nueva York a finales de los 60 y principios de los 70, pero otorgándole un nuevo acento, realizando una producción musical más urbana.

Liderada por los hermanos Sergio y Santiago Mejía, La-33 ha logrado una fórmula que gusta por igual a los defensores de la sala tradicional como a los de la nueva escuela. Y es que conserva la descarga dura, el jazz latino y lo arreglos que invitan al bailador a gozar, pero también logra una nueva onda urbana del barrio propia de Bogotá.

Debutaron en el año 2003 y el entusiasmo del público fue inmediato. Está considerada la mejor banda joven de salsa de Colombia. Es más, algunos medios han definido a La-33 como, “los rockeros de la salsa”, por su versatilidad, fuerza en el escenario y su puesta en escena moderna y urbana.

Su trabajo ha abierto el camino a otras bandas de música de Colombia, creando una escena musical que no existía. Quizás la heterogeneidad de sus miembros, que proceden de experiencias musicales completamente distintas como el rock, folk, jazz o fusión, les otorga una capacidad sorprendente para afrontar el jazz, el folclore colombiano y el sonido de la salsa neoyorkina y darle su propia personalidad. Un sello, una manera de hacer en la que todos intervienen, ya que trabajan conjuntamente en los arreglos y composiciones, que ha hecho posible que su música se escuche en toda Latinoamérica, pero también en Europa, Estados Unidos, Canadá o Japón.

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