Ancas de sapo

Luis Laiglesia

La Autovía Pamplona-Huesca-Lérida lleva camino de convertirse en algo parecido a la A-131, la carretera que une Huesca con Sariñena, la denominada carretera-puzzle, que tan pronto uno se encuentra con una calzada de diez metros, más o menos bien señalizada, como se estrecha, desaparece el arcén y el firme, más bien se asemeja a un camino del París-Dakar.

De cumplirse los vaticinios del Ministerio de Fomento, un viajero partirá de Lérida y discurrirá por una confortable autovía hasta Siétamo, momento el que la vía de comunicación se transformará en Carretera Nacional de doble sentido. Al llegar a Huesca vuelve a la autovía hasta Nueno, donde encontrará un embudo hasta Arguis. De nuevo Autovía hasta Lanave, y de nuevo vía de dos carriles hasta Jabarrella. En este punto se abre el mundo de la doble vía hasta Jaca, donde vuelve a desaparecer hasta Puente La Reina. A partir de ahí, Autovía hasta Pamplona, esperemos…

Lo dicho, un verdadero galimatías, una carretera puzzle, cuyos tijeretazos ministeriales no parecen tener ni tres ni revés, y que a los aragoneses nos tienen un tanto mosqueados, sobre todo porque la tijera de José Blanco no se ha empleado con tanta virulencia en comunidades como Canarias, Navarra o País Vasco, cuyos representantes políticos serán necesarios para la aprobación de los presupuestos del próximo ejercicio.

El batracio es de gran dimensión y los representantes aragoneses, acostumbrados a tragar con carros y carretas, no parece que les esté sentando muy bien la digestión del sapo que le ha tocado en suerte a la comunidad.

Hay quien dice que lo recortes no han hecho más que empezar y que, de momento, Fomento sólo nos ha dado las ancas del animal, que todavía queda el resto, que está siendo cocinado para ser servido en los próximos meses. Pero aquí, con las patitas del bicho, señor Blanco, tenemos más que suficiente.

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