La expedición de Cecilia Buil frenada por el mal tiempo

La expedición de la oscense al valle del Hushe, en el Karakorun pakistaní no ha podido completar una vía debido a las adversas condiciones en el día en el que se atacó la cima. El K7 es una montaña compleja, más bien un macizo con muchas agujas y paredes superpuestas separadas por corredores, así que la parte baja de la pared no se ve desde el campo base. La base de la pared está a 4.600 m, como ya explicaba la escaladora de Peña Guara en una nota anterior.

Ahora las noticias no han sido del todo positivas: ““El día 20 bajamos de la pared después de pasar 6 días escalando y peleando con las condiciones, que no fueron muy buenas”.

En el relato señala que “el día 15 subimos hasta el campo 2 al que llegamos por las  cuerdas que fijamos en los 4 días que pasamos anteriormente tras cambiar de línea. Unos americanos que llegaron en los días pasados nos informaron de que la línea que habíamos elegido escalar finalmente debido a la caída de hielo la abrieron unos eslovenos. Se llama "luna" y tiene 1400 m. y una dificultad de 6b+/A2+ . Ese día avanzamos otros 50 metros de escalada artificial sobre fisuras redondas y muy sucias y mojadas. Aunque la dificultad técnica no fue grande (A2) la cantidad de barro que encontramos nos freno mucho el avance e hizo que ese día solo pudiéramos fijar un largo y medio. Al día siguiente terminamos ese largo y fijamos otro mas igual de sucio y trabajoso. Nos desmoralizamos un poco porque veíamos que no avanzábamos mucho. Hasta allí llevábamos escalados 9 largos de los cuales 5 fueron nuevos”.

Cecilia Buil añadía que “el día 17 llegamos al Campo 4. En principio íbamos a subir hamacas, pero a la hora de subir los petates nos dimos cuenta de que las reuniones no eran sólidas como para hacerlo con mucho peso y decidimos subir con solo los sacos de dormir y las esterillas, lo que nos obligaba a descender en caso de mal tiempo. Ese día fijamos un largo más (L11). El día 18 avanzamos bastante, pero teníamos un problema con el agua para hacer el ataque. Solo había una pequeña mancha de nieve algo sucia para proporcionarnos agua, así que por la tarde, mientras Rubén y Miguel fijaban unos cuantos largos más, yo me baje a recoger agua que escurría por la pared con unos cordinos y mucha paciencia”:

Cecilia explicaba el ataque a la cima: “El 19 hicimos el ataque. La temperatura había subido mucho en los últimos días, así que prácticamente teníamos claro que era muy difícil encontrar buenas condiciones en la arista, ya que la isoterma 0 estaba muy alta. Ese  día nos levantamos a las 3 y tras subir por las cuerdas fijas escalamos varios largos más que nos encontramos con hielo medio desecho en las fisuras y varios tramos mojados hasta el largo 20. A partir de allí el carácter de la vía cambia. Pasa a ser muy tumbada, prácticamente como  es la arista y encontramos nieve blanda sobre la roca y gran cantidad de agua corriendo por todos lados. Estaba impracticable. Nos faltaron algo más de 100 m. para llegar al final de la vía de los eslovenos, pero quedamos satisfechos por el esfuerzo realizado dadas las nefastas condiciones en las que encontramos la vía. Escalamos 1200 m. de roca. Llegamos al Campo 3 tras muchos rápeles que tuvimos que montar, pues los eslovenos llevaban cuerdas de 70 m y nosotros de 60. Llegamos cansados”.

La escaladora oscense recalcaba que el mal tiempo les freno: “El día 20 a las 12.30 de la noche se puso a nevar, lo que nos obligó a escapar sin apenas haber dormido en las ultimas noches y a montar varios rápeles para descender con todo el material, unos 60 kilos. Se nos engancho una cuerda y nos retraso, pero finalmente pudimos bajar y llegar al campo base a las 12 y media del medio día. De momento hace muy mal tiempo y todavía tenemos que recuperar el material a pie de corredor, ya veremos si tenemos tiempo de hacer algo”, concluye el relato.

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