La Autovía Pamplona-Huesca-Lérida, lejos de ser una realidad

Huesca observa con preocupación el retraso que va a sufrir el tramo de autovía entre esta ciudad y Siétamo; también la cancelación del contrato de obra entre Arguis y el Congosto del Isuela (tampoco se tiene claro que el resto de trazado entre el alto del Monrepós y Nueno esté terminado en 2011, como estaba previsto en las últimas informaciones).

Convertir el puerto de Monrepós en autovía no es tarea fácil. Es el punto más delicado de todo el eje Pamplona-Huesca-Lérida. La dificultad técnica es alta y se construye un túnel de casi tres kilómetros de longitud.

Se hablaba de abrir en 2011 la autovía entre el alto del Monrepós y Nueno, con la excepción del complicado paso entre el Congosto del Isuela y Arguis (salvando la presa del mismo nombre). Precisamente este paso no se va a hacer de momento, ya que se ha cancelado el contrato de obra (dentro de los recortes presupuestarios del Ministerio de Fomento). El resto, desde el alto del Monrepós hasta Nueno, hay dudas de conseguir la citada apertura en 2011.

Entre Nueno y Huesca hay autovía desde hace ya años.

JACA

En Jaca confluyen dos autovías, la Mudejar A-23, que viene desde Huesca y la del Pirineo A-21, Pamplona – Jaca. La parte positiva es que antes de final de año está previsto que se ponga en servicio el tramo entre Jaca y Sabiñanigo. La parte negativa es el recorte de Fomento que afecta de forma directa al tramo Jaca – Santa Cilia, que estaba adjudicado y que por el momento queda paralizado.

En la autovía A-21 Pamplona- Jaca, el Gobierno de Navarra ha puesto en funcionamiento más del 50% de la autovía que transcurre por tierras navarras. El resto está en obras o pendiente de adjudicar. El último tramo de Liédena a Yesa, se hará mediante el sistema de “peaje en sombra”.

Desde el Gobierno de Navarra, la consejera de obras públicas, Laura Alba, ha mostrado su preocupación por el retraso de las obras en el tramo aragonés. En concreto desde Jaca hasta el límite con Navarra , hay dos tramos en obras y se ha paralizado la adjudicación desde Jaca a Santa Cilia.

Los empresarios de la Jacetania, en con sus asociaciones de ACOMSEJA y AEJ, valoran muy negativamente estos recortes, ya que además de la mejora de las comunicaciones, su ejecución suponía un importante movimiento económico para la zona

SABIÑÁNIGO

Sin duda, el Alto Gállego es una de las comarcas más perjudicadas por la decisión de Fomento de rescindir y paralizar numerosos tramos de la A-23. En concreto, el Ministerio ha decidido rescindir las obras del tramo comprendido entre Lanave y el embalse de Jabarrella, que viene a unirse al que ya se anuló la pasada primavera entre Sabiñánigo sur y este mismo embalse, por la suspensión de pagos de la empresa adjudicataria.

Además, Fomento ha decidido paralizar la actuación en otros tramos de nuestro territorio, como el Alto de Monrepós-Caldearenas, Caldearenas-Lanave, la variante de Sabiñánigo y Sabiñánigo este-Sabiñánigo sur. Esto va a provocar que las obras se retrasen como mínimo un año más, aunque la demora podría ser todavía mayor.

Desde la Asociación de Empresarios Pirineos-Alto Gállego, su presidente Alberto Larrosa, ha tachado de muy negativa esta decisión, que limita al máximo las posibilidades de desarrollo socioeconómico de las comarcas del Alto Gállego y La Jacetania.

El único aspecto positivo es que los 10 kilómetros entre la ciudad serrablesa y Jaca se han salvado de la quema y se inaugurarán en el último trimestre del año.

Por otra parte, la posición de Fomento respecto a este eje (Pamplona-Huesca-Lérida) va a suponer que haya varios tramos que sufran retrasos. Es el caso del Huesca-Siétamo, que todavía está en fase de redacción del proyecto.

El tramo Siétamo-Velillas se abre ahora al tráfico, y el Velillas-Ponzano también pero de forma parcial, ya que se pone en servicio hasta Lascellas (hasta el doble viaducto sobre el río Alcanadre). Los problemas geológicos encontrados en Lascellas han obligado a cambiar el trazado de la autovía y a retrasar su apertura hasta Ponzano.

Hay autovía entre esta localidad y El Pueyo.

BARBASTRO

En el mes de febrero entraba en servicio la variante de Barbastro de 10´61 kilómetros, que une El Pueyo y el enlace de Castejón del Puente. Es el tercer tramo en la provincia de Huesca de la Autovía A-22 entre Huesca y Lérida, en el que se invirtieron 41 millones de euros.

En el polígono “Valle del Cinca”, que se encuentra situado próximo a la autovía A-22, se desarrollarán a largo plazo dos proyectos, la ampliación del polígono “Valle del Cinca” de Barbastro y el proyecto de “Places-Parque Somontano”. El presidente de la asociación de empresarios del polígono “Valle del Cinca”, Ataulfo Fierro, explica que las empresas están preparándose para aprovechar está infraestructura pero las circunstancias económicas no son las idóneas en este momento. Fierro destaca que “los empresarios del polígono barbastrense reivindican la finalización de la autovía puesto que es una infraestructura importante para la economía".

El presidente de los empresarios del polígono avanza que en los últimos meses han sido varias las empresas que han visitado el polígono barbastrense con el fin de estudiar su implantación en la zona.

MONZÓN

En este mes de Julio, se cumplen dos años desde la puesta en funcionamiento de la variante de Monzón, no obstante, supuso el primer tramo de la autovía Huesca – Lérida, la A22, que entraba en servicio, algo que el alcalde montisonense, Fernando Heras, calificaba de hecho histórico para la ciudad.

Los efectos de la entrada en servicio de la variante de Monzón, no tardaron en manifestarse, ya que se nota un menor tránsito, sobre todo de camiones.

Otra de las grandes oportunidades que supuso la entrada en funcionamiento de este tramo de autovía, es la mejora de la ciudad de cara a los vecinos, con la travesía de la N-240, que se convertirá en un gran bulevar.

El proyecto inicial, de cuyo coste se hace cargo el Ministerio de Fomento, consistía en la construcción de cuatro glorietas en la N-240 a su paso por Monzón, entre la Avenida de Lérida y la Plaza Aragón.

Posteriormente, el pasado mes de Abril, el Ayuntamiento aprobaba la propuesta de modificación del proyecto, solicitando que no se construyera la segunda glorieta de la Plaza Aragón, es decir, la prevista a la altura del Puente Viejo, y las calles Paúles y Calvario. Así, se mantendrían la del encuentro del Paseo Juan de Lanuza y la carretera de Fonz, la de la Plaza María Moliner, y la de la encrucijada de las calles Cabañera, Molino de Pena, Tamarite y Santa Bárbara.

El alcalde, Fernando Heras, informaba en su día, de que las obras que finalmente se eliminaron, representaban para el Ministerio, un ahorro del 40% de la inversión prevista, y que su intención inmediata era solicitar a Fomento que destinara ese dinero al bulevar.

Actualmente, se está construyendo la rotonda del Conservatorio en el cruce con la carretera de Fonz, y se han iniciado ya los trabajos de la de María Moliner, con la intención de que el proyecto esté totalmente finalizado antes de que acabe el año.

La variante de Monzón tiene cuatro conexiones con la N-240, en Castejón del Puente y Binéfar, más las entradas por Fonz y Almunia de San Juan, que sirven de conexión al Polígono de Paúles.

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