La Santa Cecilia, jotas para Pepe Rodrigo

La Agrupación Folclórica Santa Cecilia celebró este día 11 su actuación en el parque, tal vez la más difícil, pues echaban de menos a su maestro de ceremonias, Pepe Rodrigo, fallecido hace unos meses. A él fueron dedicadas todas las jotas, todas las coplas y todos los bailes. Un auténtico homenaje que comenzó con los miembros de la agrupación subiendo al escenario con varios símbolos: la guitarra, por su faceta de tañedor y profesor; el elástico y sombrero de Hecho, por su vida como jotero, y porque éste era el traje que se ponía para las ocasiones especiales y con el que casi siempre actuaba en sus actuaciones en el Parque; un ramo de albahaca por su pasión por la huerta; un programa de la actuación, escrito a mano, como él hacía, por su faceta de conductor de todos sus espectáculos y de transmisor de la cutura altoaragonesa en los escenarios, y una pañoleta de la agrupación, por su vinculación con el grupo, al que dedicó parte de su vida desinteresadamente.

Desde 1953, Santa Cecilia ha trabajado en la recuperación de piezas de nuestro folclore, en la presentación sobre los escenarios de piezas de nueva creación, y en la divulgación, conservación y defensa de la indumentaria tradicional aragonesa. Este año, querían hacer hincapié en todo ello, interpretando algunas piezas nacidas en el seno de la agrupación, de creación propia, y otras de tradición popular. Se aprovechó, además, cada una de ellas, para mostrar la gran variedad de la indumentaria.

La Santa Cecilia propuso al público acompañarles a un viaje al pasado, en el que la plaza del pueblo era el centro de la fiesta y la vida social, y donde se desarrollaban los bailes. Y poco a poco, fue desgranando la Jota de Santa Cecilia, la Jota del Alto Aragón, las jotas de la Trilla, de San Vicente, de Santa Ana, el Palotiau de Bulbuente y la jota de San Lorenzo.

Y entre baile y baile, como siempre, los cantadores mostraban sus mejores estilos con jotas en solitario o en dúos, para finalizar todos con un canto de ronda, en una versión recogida en Bielsa y en Graus.

Los cecilios pusieron lo mejor de sí mismos en una noche absolutamente emotiva que, seguro, llenó de orgullo a Pepe Rodrigo, al ver a los suyos desde el cielo.

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