Fallece un montañero en el pico Cabrioules

Un montañero suizo de 52 años perdía la vida este domingo a consecuencia de una caída en el pico Cabrioules, en el término municipal de Benasque. Con este fallecido, son ya 19 las personas que han muerto en el Pirineo Aragonés este 2010. La tragedia podía haber sido mayor, ya que el helicóptero que intervenía en las tareas de rescate tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia por el fuerte viento.

El accidente se produjo en torno a las 12,00h cuando el montañero se encontraba en la cara sur del pico Cabrioules, en la frontera con Francia, y se desprendió la roca a la que estaba agarrado mientras su hijo le estaba asegurando. El montañero cayó entre 10 y 15m produciéndose un fuerte golpe en la cabeza que le causó la muerte.

El primer aviso lo recibió la Gendarmería de Luchón. La densa niebla impidió al helicóptero llegar hasta el lugar del accidente y dejo a los tres gendarmes en el refugio de Espingo, desde donde accedieron a pie. Mientras, solicitaron el apoyo de la Guardia Civil que se dirigió a la cara sur del Cabrioules y localizó a dos personas, una de ellas inmóvil. Cuando los agentes intentaron acceder el helicóptero rozó con el rotor principal en la roca, lo que le obligó a realizar un aterrizaje de emergencia en la zona de Literola. Desde allí se dirigieron a pie hasta el lugar del accidente.

Una vez en el lugar comprobaron que uno de los montañeros estaba sin vida tras haber sufrido un fuerte impacto en la cabeza y el otro, que era su hijo, se encontraba ileso. En un primer vuelo se evacuo al montañero ileso y luego se procedió a rescatar con ciclo de grua al montañero fallecido hasta la helisuperficie de Benasque y posterior traslado al depósito municipal de cadáveres de la localidad.

Al parecer los montañeros no tenían intención de realizar el pico Cabrioules, habían pasado la noche en el refugio de Maupas y accedieron por el collado a la vertiente española. De retorno no localizaron bien el paso y ascendieron por una canal que requiere escalar, pero no llevaban el material adecuado, sólo disponían de una cuerda para randonee con la que se aseguraban en los pasos más difíciles.

Parece ser que, mientras el hijo aseguraba al padre se desprendió la roca a la que estaba agarrado, perdió el equilibrio y cayó, no pudiendo retener el hijo al padre.

Desde los GREIM recuerdan la necesidad de tomar precauciones a la hora se acceder a la montaña en previsión de accidentes

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