Manuel Ortega expone su colección de recortables de la Guerra Civil en Replega Monzón

Aunque es un asiduo de la Feria del Coleccionismo General y Popular, Replega, hasta este año la dirección de la misma no le había pedido que expusiera alguna de sus colecciones, por lo que se muestra muy contento de poder hacerlo los días 4 y 5 de septiembre.

¿A qué jugaban los niños y niñas de 1936 a 1939? Al empezar la contienda, a los mismos juegos y con los mismos juguetes que lo hacían unos años antes. A medida que la guerra avanzaba, su influencia modificaba los juegos. De todos los juguetes, los recortables de papel tuvieron especial importancia porque eran fáciles de elaborar y servían como propaganda en ambos lados. Por sus características y escaso valor económico, se han conservado pocos.

Manuel Ortega Grasa lleva más de cuarenta años recuperando series impresas de recortables de esa época. Se iniciaba en este mundo del coleccionismo con los soldaditos de plomo, y observaba que “del 36 al 39 no había casi soldaditos, a pesar de contar con una tradición importante, por el hecho de que este metal era necesario para la fabricación de proyectiles”. Descubría así una nueva temática “apasionante” aunque con muchas dificultades para su recopilación: los recortables de papel.

La exposición recoge figuras troqueladas de papel y cartón que representan a los combatientes: requetés, enfermeras, milicianos, falangistas... Y también aviones, carros de combate, cañones, cromos, cuadernos de dibujo y, especialmente, los soldaditos de papel recortables con los que organizar batallas en miniatura. Con todo el material y la ayuda del historiador Ricard Martí, quien cuenta entre su bibliografía con varios libros sobre tarjetas postales de la Guerra Civil, Manuel Ortega publicaba un libro (editorial Salvatella de Barcelona ) que recoge todo el material comentado.

Ahora se encuentra preparando dos nuevos libros sobre esta temática, pero situados antes y después de la contienda.

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