La talla del Santo Cristo de Graus, tratada de urgencia a causa de la carcoma

Un mes ha sido el tiempo que ha durado la restauración de la talla tardo gótica del Santo Cristo de Graus. El aviso lo dio uno de sus brazos, que se encontraba en muy mal estado. A raíz de esta intervención, se ha continuado con otras labores como la limpieza de la imagen. Las restauradoras Pilar Bestué y María Puértolas, la primera de ellas grausina, han sido las encargadas de desempeñar esta labor.

El principal trabajo ha sido consolidar y hacer una reparación volumétrica de las partes más deterioradas. Se hacía fundamental frenar el deterioro del soporte ya que, prácticamente, la carcoma estaba acabando con la madera. También se ha realizado una importante labor de limpieza.

Para su reconstrucción, se ha hecho uso de materiales afines y originales que, además, puedan ser reversibles. De esta forma, no se han usado clavos, sino espigas de refuerzo de caña de bambú. Además se ha utilizado también una resina sintética reversible que podría eliminarse en caso de ser necesario.

En su tratamiento, se ha podido ver como bajo el color que había, perteneciente a la época barroca, se mostraba la policromía original. En el caso de la cara, han retirado la repolicromía en el momento de la limpieza, sin embargo, en el resto del cuerpo, han optado por trabajar sobre la pintura barroca.

Se trata de una talla que data de finales del siglo XIV. La talla de la factura es muy buena y muestra a un Cristo tal y como se realizaba en la época: ojos cerrados en actitud de dormido, tres clavos, uno de ellos en los pies, que nos están superpuestos, y un paño de pureza.

Lo que sí que muestra son los avatares de la Guerra Civil. La talla fue arrancada de la cruz, por lo que fue necesario restablecer un brazo y una parte de la pierna. En este momento, también se sustituyó la corona de espinas, hecha de madera, por una de hierro.

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