Cartas al Director: ¡Vamos a la huelga!

Arancha García-Carpintero Broto

Muchas personas trabajadoras coinciden en que la Huelga es carísima, que además no sirve para nada porque las cosas no se arreglarán y concluyen en criticar sin medida a los sindicatos, culpables en su opinión de todo mal.

¡No entiendo nada! Resulta que fruto de una decisión política de un partido que a mi gusto ha perdido la dirección, se desarrollan un sinfín de ajustes que destruyen nuestros derechos y los de los más débiles, pensionistas y dependientes, y lo que parece que más preocupa es la cantidad de dinero que se descuenta, que comparada con la realidad de la situación es absurda. Pero además se tira la toalla antes de empezar la reivindicación: ¿Cómo creéis que hemos conseguido los derechos de los que disfrutamos? ¿Quedándonos en casa a verlas venir? Desde luego gracias a la lucha obrera, y de la mano de los sindicatos: así es como hemos establecido las normas que rigen las relaciones laborales, porque no olvidéis que por algún sector de la patronal seguiríamos trabajando de sol a sol, y sin descanso.

Este país necesita una reforma muy distinta a la que imponen los socialistas. Deberían dar ejemplo, y evitar un sinfín de gastos superfluos que disminuyen los presupuestos como presentaciones de eventos, inauguraciones, asesores para todo, etc. Pero además deberían exigir que el que más tiene más pague, perseguir el fraude, dejar de beneficiar al capital y de ser manejados por los inhumanos mercados… que para eso fueron elegidos, para imponer un poco de justicia social. Y de paso instaurar la ética y la honestidad como valores fundamentales para la política.

De todos modos soy de la opinión que en un momento tan importante como este no hay excusa que sirva, y desde luego los sindicatos no son los causantes de la situación, aunque no dudo que igualmente tienen que hacer una necesaria reflexión. Lo que ahora realmente importa es ponernos de acuerdo, porque es la única manera de conseguir dar marcha atrás a esta atrocidad que significa la reforma, y dar una lección de democracia a un gobierno que fue elegido para garantizar los derechos sociales, de lo que parece haberse olvidado.

Y si quien calla otorga, quienes no se sumen a la huelga consienten estas injusticias. Tenemos la oportunidad y creo que la obligación el próximo día 29 de afrontar con éxito la huelga general, y paralizar esta reforma que nos hace retroceder en derechos, no sólo por nosotros y nosotras, sino también porque no es justa esta herencia para quienes vendrán. La dignidad no tiene precio, y cómo vamos a quedarnos de brazos cruzados cuándo se destruye lo que con tanto esfuerzo hemos conseguido.

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